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El Real Betis es mucho más que un negocio

La manifestación del 15-J ha supuesto un punto de inflexión en la historia del Betis. Miles de personas salieron ayer a la calle para gritar que el centenario club de Heliópolis es mucho más que una sociedad anónima deportiva.

el 16 sep 2009 / 04:19 h.

La manifestación del 15-J ha supuesto un punto de inflexión en la historia del Betis. Miles de personas salieron ayer a la calle para gritar que el centenario club de Heliópolis es mucho más que una sociedad anónima deportiva. Por encima de la legitimidad de su máximo accionista para gestionarlo, implica un sentimiento de pertenencia para todos los aficionados, que han apoyado al equipo en las distintas generaciones transmitiendo de padres a hijos el amor al escudo de las trece barras. Ese patrimonio inmaterial es el que ayer, miles de personas reivindicaron en la calle más allá de los intereses empresariales. Manuel Ruiz de Lopera, máximo accionista, debe ser sensible a la voz casi unánime del beticismo, que reclama un cambio de rumbo en la gestión del club, necesitada de una urgente modernización de sus infraestructuras y un apoyo decidido a la cantera para que el Betis recupere la senda de la planificación, de la que ahora carece y que, posiblemente, se haya revelado como el principal argumento para el devastador descenso a la Segunda División. Lo ocurrido esta temporada en el Betis refleja que no era un problema de dinero, sino de modelo de gestión. Y es evidente que la afición bética pidió ayer unánimemente un cambio visible del modelo. Quizá por eso, Lopera debería escuchar los gritos del beticismo y devolver el club a las manos de las que nunca debió irse, la familia bética. El propio Lopera dijo en su día que sus acciones irían a parar a todos los béticos cuando llegara la hora de su marcha. Hoy, a tenor de la masiva manifestación, es evidente que el momento del relevo ya está aquí. Lopera compró en 1992 el paquete mayoritario y ha dirigido el Betis durante muchos años. Pero hoy, un equipo de fútbol no se puede gobernar contra su afición, el mayor patrimonio que posee. Dejar las cosas como están provocaría una grave fractura social que perjudicaría aún más al club, porque el Real Betis es mucho más que un negocio.

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