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El rector da un paso atrás ante la crisis abierta en la Olavide

Juan Jiménez convoca elecciones tras reprobarle el Claustro su informe de gestión.

el 16 feb 2012 / 09:49 h.

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Tan sólo nueve meses después de haber logrado revalidar su cargo como rector de la Pablo de Olavide, Juan Jiménez se vio abocado ayer a convocar nuevas elecciones para finales de mayo tras darle la espalda el Claustro, que le reprobó por primera vez un informe suyo de gestión. Los 83 votos negativos frente a los 22 positivos "gritan bien alto la necesidad de un cambio ya", reconoció Jiménez ante los miembros del Claustro convocados para terminar la sesión que arrancó el pasado martes. El rector leyó una carta, a modo de despedida, sentida y dolida en la que dejaba claro que su destino a partir de mayo está de nuevo en su laboratorio de investigación: "Mi sentido como rector es trabajar para nuestra institución, no mantenerme en el cargo. Esta manifestación honesta y responsable de los miembros del Claustro clama por un nuevo proyecto, un nuevo líder". "Estoy convencido de que hay grandes proyectos capaces de ilusionar a nuestra universidad y candidatos excelentes para liderarlos", subrayó.

La situación de malestar en la Olavide se viene gestando desde hace meses, tiene varios frentes y, desde ayer, un grupo de profesores de diferentes facultades a la cabeza con el fin de que de él salga el futuro líder de la Universidad. Una representación de este colectivo formada, entre otros, por los decanos de Derecho y Empresariales Andrés Rodríguez Benot y Francisco Carrasco, fue quien aconsejó al rector el pasado miércoles por la tarde que buscara una salida a la crisis institucional abierta. Para entonces, Juan Jiménez ya había comunicado a su equipo que convocaría elecciones. La situación era ya insostenible.

El movimiento de indignados contra el rector que ha propiciado que, de forma secreta, se votara en contra del informe de gestión, resume su malestar en una "falta de liderazgo" de Jiménez desde el comienzo de su segundo mandato. La falta de "perfil político" del rector es, a su juicio, responsable de que la Olavide haya perdido peso dentro del sistema universitario español. No se negoció con las autoridades competentes el proyecto de campus de excelencia, lo que estaría detrás del tercer fiasco de este pasado otoño, y no se interpretaron con "espíritu crítico" los resultados de las elecciones de mayo en las que Jiménez salió revalidado por un exigua mayoría, buscándose posteriormente "culpables y enemigos fantasma", sostienen los críticos. Pero lo que sin duda ha precipitado los acontecimientos ha sido el anuncio en Navidades por parte del Gobierno de la congelación de la oferta de empleo público. La Olavide ha sido la primera universidad andaluza que ha hecho pública su interpretación (basada en un informe encargado a expertos en Derecho): no se crearán más plazas y tan solo se atenderán los casos docentes excepcionales.

Este paso adelante que dio la Olavide tiene en gran parte la culpa de que los descontentos con el rector hayan dicho basta. Entienden que la Olavide ha decidido, "nuevamente", ir "por libre". Las universidades andaluzas no se han pronunciado. Hasta el momento, tan solo se han producido dos reuniones con la Junta de Andalucía y, tras ellas, no se ha llegado a consensuar una postura. La única instrucción clara que tienen por parte de la Secretaría General de Universidades es que sean "prudentes", es decir, mejor no dar pasos en falso. El cambio en San Telmo puede dar al traste cualquier iniciativa que se tome ahora en relación a este tema.

Pero volviendo a la crisis interna en la Olavide, la moción de censura del Claustro al rector y su equipo ha abierto una falla cuyas consecuencias son en estos momentos imposibles de prever. La Universidad se divide en dos y tendrá que ser el nuevo rector el que recomponga las relaciones entre dos sectores que se acusan mutuamente de deslealtad.

Desde el grupo de los opositores se asegura que no hay candidato a la vista. "Programa, equipo y candidato", en este orden de prioridad y sin personalismos, recalcan. Pero no será por falta de nombres. Dentro del equipo hay varios catedráticos y, por ende, potenciales candidatos, pero tampoco es menos cierto que el movimiento agrupa a sectores que hasta hace poco se declaraban enemigos. Tienen pues una ardua tarea de consenso por delante. No es descartable incluso que en este contexto surjan, ahora sí, más de una candidatura.

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