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El reflejo de un grupo de agnósticos

El Granada de Juan Antonio Albacete Anquela, un currante con gafas y pizarra fácil, exhibió las deficiencias de un Sevilla agnóstico.

el 26 ago 2012 / 22:25 h.

Rakitic y Negredo celebran el 1-1 definitivo.
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Un dilema. El Granada de Juan Antonio Albacete Anquela, un currante con gafas y pizarra fácil, exhibió las deficiencias de un Sevilla agnóstico. El conjunto de José Miguel González, Míchel, es inerme en defensa y anárquico en ataque.

Depende en exceso de la eterna y previsible fiabilidad de Jesús Navas, Trochowski y Negredo, y padece los rigores de sus dudas y miedos en la zaga. El plantel de Nervión no cree en el poder del grupo. Confía en la calidad de sus referentes y cierra los ojos de miedo cuando el rival se aproxima a sus dominios. Ante un oponente que asfixia a base de músculo y centímetros, el once del Sánchez-Pizjuán repitió la imagen timorata ofrecida a intervalos en su bautizo ante el Getafe.

El Sevilla pretende ser un serio candidato a Europa. Su fútbol irregular y convulso genera dudas. Su prima de riesgo cotiza al alza en el mercado de Primera, en el que el Rayo cerró ayer con una escalada espectacular. Es el nuevo panorama de una Liga en la que los modestos se han rebelado. Una de las claves del fútbol del XXI es comulgar con la ideología interna.

El mal endémico del cuadro del Pizjuán es su ausencia de autoestima en los momentos de pánico. Un Granada directo y con el cuchillo entre los dientes caricaturizó el plan de Míchel en el primer tiempo. Sólo su infortunio ante Palop, profesional hasta la saciedad, le privó de finiquitar el asunto antes del intermedio. El Sevilla no impone. No atemoriza. No infunde respeto. Sólo es rentable a impulsos y gracias a un trifásico con nombre y apellidos: Trochowski -servicio de arquitecto en el 1-1-, Navas y Negredo, cazador furtivo en la vidriosa noche de Granada.

Es momento de cerrar el episodio de Los Cármenes y preparar el asalto a Vallecas, allí donde tratará de abatir a una presa rebelde y con causa: el Rayo de Paco Jémez, un técnico que sorprende por su atrevimiento y locura sólo a quienes no sintonizaron el curso anterior la Segunda División. Las aspirinas serán fundamentales. Que el frío del invierno no constipe a los imprescindibles.

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