Economía

El regadío fija la población del Bajo Guadalquivir al territorio

La Comunidad de Regantes Valle Inferior actúa como referente a nivel nacional.

el 05 dic 2010 / 19:29 h.

Fuente de riqueza y conexión entre pueblos andaluces. El río Guadalquivir ha contribuido a que la Comunidad de Regantes del Valle Inferior cumpla cien años de vida. Miles de hectáreas de secano se reconvirtieron hace décadas en tierras de regadío.

Los orígenes de la Comunidad se remontan hasta 1908. Un nacimiento marcado por tensiones sociales que perseguían combatir el retraso cultural y económico que caracterizaba a la sociedad de esos tiempos. Años en los que se pueden escuchar las primeras voces para acometer obras de carácter hidráulico en España.

Sin embargo, la constitución oficial de este organismo tarda algunos años más; es en octubre de 1934 cuando celebraron su primera Junta General. José Huesca Rubio fue el primer eslabón de esta cadena que continúa dando frutos en la actualidad. En esas fechas 536 asociados, más de 17.000 hectáreas sindicadas y alrededor de 12.000 hectáreas en riego fueron el comienzo de un proyecto que llega hasta nuestros días.

La iniciativa partió de un grupo de agricultores que se comprometieron a contribuir con el Estado en la construcción y financiación de las infraestructuras necesarias para el riego.

De esta forma, el Valle Inferior se convirtió en un sello de identidad y en un claro referente para todas las Comunidades de regantes. Su carácter innovador favoreció a la creación de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes de España.

El riesgo y el desconocimiento generalizado en este sector fueron dos batallas ganadas por la ilusión que centenares de agricultores depositaron en este proyecto constituido por once comarcas (Lora del Río, Alcalá de Guadaíra, La Rinconada, Alcalá del Río, Cantillana, Brenes, Villanueva del Río, Tocina, Carmona, Alcolea del Río y Sevilla).

En aquellos comienzos no existían vestigios de sistemas de riegos. Dos podrían ser los motivos que marcaron esta situación en la zona. Por un lado están las condiciones favorables que presentaban los terrenos comprendidos en el Valle Inferior, que hicieron creer a sus propietarios que no necesitaban de este tipo de mecanismos para sacar sus producciones adelante y, por otro lado, se encuentra la escasez de materiales de construcción en la margen izquierda del río.

"El regadío ha tenido una gran importancia, desde el punto de vista económico y social", aseguraba, en la presentación del libro conmemorativo del centenario en Sevilla, el presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Joaquín Castillo, quien añadía que esta forma de producción agrícola ha supuesto una "creación de riqueza" y ha contribuido a "fijar la población al territorio".

Los tiempos cambian y el Valle Inferior ha sabido ajustarse a los tiempos que corren. Muestra de ello es la fuerte inversión que Comunidad y agricultores realizaron en 2009 con la puesta en marcha del mayor proyecto de modernización del regadío español.

Una renovación integral valorada en 136 millones, de los que 98 fueron aportados por la propia Comunidad. El objetivo de esta obra es permitir un uso más eficiente del agua, aumentar y diversificar la producción y mejorar el nivel de vida de los agricultores.
Uno de los agentes dinamizadores más importantes del último siglo, que ha permitido que esta Comunidad viva un aumento del empleo directo e indirecto.

Según un estudio elaborado en 1999 por la Plataforma del Guadalquivir, los municipios andaluces que más crecen son los que cuentan con mayor superficie de regadío. Una mejora que se ha notado, sobre todo, en el periodo comprendido entre los años 50 y 90.

Tres son las consecuencias principales de esta forma de cultivar: mayores tasas de crecimiento poblacional, empleo e incluso se percibe una reducción del envejecimiento.
Entre 1991 y 2008 el crecimiento de la población en los términos de Carmona, Brenes y Sevilla (aquellos que acogen a un mayor número de regantes) se ha incrementado en un 3,27%. Paralelo a esta cifra se sitúa la superficie regable, que aumentó en un 17,05%.

El empleo agrícola generado por el regadío, en 2002, era de 2,42 millones de jornales, lo que representa el 10% del total de la generación trabajadora en las Cuencas del Guadalquivir, Guadalete y Barbate.

Alrededor del 45% de los agricultores dedicados a las técnicas de regadío son mayores de 55 años, el 28% tiene menos de 45 años y el resto se encuentra entre ambas franjas de edad.

Sin embargo, la industria auxiliar es un sector beneficiado por el regadío y uno de los principales baluartes de la zona. En la cuenca del Guadalquivir se genera el 22% del total de empleo industrial y un 29% del Valor Añadido Bruto (VAB) agroindustrial español.

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