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El regreso de Carlos Marx

La caída del muro de Berlín y la desaparición del "socialismo real" en los países del Este de Europa llevaron a muchos intelectuales, políticos, sociólogos y economistas a anunciar "urbi et orbe" la muerte definitiva del pensamiento marxista.

el 15 sep 2009 / 18:51 h.

La caída del muro de Berlín y la desaparición del "socialismo real" en los países del Este de Europa llevaron a muchos intelectuales, políticos, sociólogos y economistas a anunciar "urbi et orbe" la muerte definitiva del pensamiento marxista. Eran los años del neoliberalismo rampante y del triunfo indiscutido del capitalismo. Por ello nada tiene de extraño que un intelectual americano dependiente del Departamento de Estado, F. Fukuyama, anunciara el "fin de la historia" y que otros anunciaran una "globalización feliz". Pero hete aquí que años después estamos inmersos en unas de las mayores crisis de la historia económica, cuya duración, intensidad y consecuencias nadie se atreve a pronosticar. Y aquella mundialización dichosa y sus burbujas especulativas están originando destrucción de empleo y empobrecimiento de amplios sectores de la población.

De ahí que, siguiendo "el espíritu de los tiempos", doctrinas o pensadores que se creían ya desaparecidos o claramente superados, renazcan y recobren nuevo vigor como instrumentos adecuados para interpretar las nuevas realidades. Es lo que está ocurriendo con el pensamiento de Marx. Ahora bien, las preocupaciones intelectuales del filósofo alemán fueran tan extensas que incidieron sobre materias como la antropología, la economía, la sociología, la filosofía y el derecho, además de haber sido un activo militante del socialismo naciente. De estas aportaciones teóricas, algunas constituyeron un análisis acertado; de las realidades de su tiempo; en cambio, otras fueron errores monumentales, especialmente los aspectos de su profetismo social como el hundimiento final del capitalismo, la lucha de clases y la conquista del paraíso socialista. En este ámbito su destino fue el de todos los profetas sociales: un fracaso total, agravado porque sus escritos relativos a la conquista del poder político fueron interpretados casi en exclusiva por Lenin y sus seguidores con las consecuencias de exterminio y persecución de millones de personas.

Este saldo negativo de su pensamiento no debe hacernos olvidar el análisis crítico del capitalismo de su tiempo en sus aspectos económico, social y político hasta el punto que algunos de sus conceptos siguen siendo imprescindibles en el análisis del capitalismo actual y de sus crisis.

Así, por ejemplo, convendría recuperar un concepto moderno y actualizado de clase social, tan olvidado en los últimos veinte años no solo por los partidos políticos de izquierda sino por los propios sindicatos obreros. Es este un elemento más a tener en cuenta en la recuperación del humanismo socialista, como superador del capitalismo economista y del dogmatismo marxista. Ese socialismo humanista debe ser el criterio inspirador de la recuperación inaplazable de los partidos socialistas europeos, sumidos la mayoría de ellos en una crisis de identidad agravada por las discensiones internas y la carencia de liderazgos, como está demostrando de forma paradigmática el PARTIDO SOCIALISTA francés.

Antonio Ojeda Escobar es notario

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