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El reino taifa literario

La Feria Infantil y Juvenil del Libro de Morón de la Frontera cumple 35 años en este 2014 con el principal objetivo de fomentar la lectura entre los más jóvenes de la ciudad.

el 11 may 2014 / 00:20 h.

Los stands repletos de literatura para todos los públicos, especialmente el infantil. / Maria Montiel Los stands repletos de literatura para todos los públicos, especialmente el infantil. / Maria Montiel La animación del pasacalles sorprende a los vecinos de Morón. El son de la banda infantil de música abría el cortejo en el que los niños y niñas anunciaban con grandes pancartas el inicio de la Feria Infantil y Juvenil del Libro. De esta manera se daba el pistoletazo de salida a una feria donde los grandes protagonistas son los pequeños de la ciudad. Libros, cuentos y actividades infantiles. Alrededor de estos tres elementos se ha desarrollado la feria infantil y juvenil del libro, donde tanto niños como mayores disfrutan alrededor del mundo de la lectura. Fue en los años 70 cuando se ponía en marcha este evento con expositores de los diferentes centros de la localidad. Este año, era la gran fortaleza del colegio El Castillo la que recibía a los vecinos a las puertas del pabellón Alameda. Entre esos grandes cartones los alumnos y profesores recibían a los moronenses con un muestrario de libros cuyas coloridas portadas invitaban a comprar. En su stand las historias cobran vida gracias a las páginas mágicas de estos ejemplares en un festival dedicado este año al milenio de taifa de Morón. El pasacalles anunciaba el desembarco de la fiesta literaria en Morón. / M.M. El pasacalles anunciaba el desembarco de la fiesta literaria en Morón. / M.M. Así comienza la visita de los niños en la XXX edición de la feria. Y es que estos originales stands llaman la atención de los pequeños ojos ávidos de historias, quienes durante el jueves y el viernes han pasado la tarde entre las páginas mágicas de los libros. Como cada año, los colegios de la ciudad se afanan por ofrecer en su stand el libro realizado durante todo el año. Uno de los mejores es el creado por el CEIP Reina Sofía. La calidad de las pastas y el sugerente título anima a más de un padre a adquirir una edición. El reino taifa de Mouror es la historia en la que han estado trabajando «los alumnos de todos los cursos de primaria y donde se recogen varios cuentos basados en las historias de las mil y una noche», explica Matilde Siendones mientras da instrucciones a los jóvenes vendedores sobre cómo colocar los diferentes cuentos. Lo mismo ocurre en el colegio Padre Manjón, donde una «señorita» comenta a unos padres que disponen de «la revista que ha hecho cada curso en el colegio». Todos los centros han preparado una edición especial para vender, además de los libros cedidos por las papelerías, con el objetivo de participar en la feria, puesto que lo recaudado es mínimo. Incluso en muchos casos no llega a cubrir los gastos de realizar su artículo propio. Sin embargo, la finalidad no es otra que fomentar la lectura entre los más pequeños, siendo esta feria una de las citas educativas y culturales más importante que se celebra en la ciudad. El delegado de Educación, Sebastián López, señalaba que «lo importante es el fomento de la lectura que se hace con esta Feria Infantil y Juvenil del Libro, donde las actividades se hacen con mucha ilusión y se preparan durante todo el año de forma coordinada en todos los centros educativos de la localidad». Entre risas los pequeños pasean por el recinto observando los expositores pero también las actividades paralelas. Andrea ha decidido aprender lengua de signos mientras la profesora Lola intentaba explicar cómo es el alfabeto signado. Tras el pequeño examen, Andrea confiesa «la dificultad del lenguaje». En el taller de broches de goma eva se para a observar Reyes, comentándole a su hija que antes la feria era un evento con mayor protagonismo, «principalmente porque tampoco había clase por la mañana». Sin embargo confiesa que disfruta más que su hija acudiendo todos los años a la fiesta en torno a los libros. Pero donde lo están pasando en grande es el gran patio de entrada al recinto. Allí un grupo de niños no pierde detalle de cómo se mezcla la cal artesanal para encalar las blancas paredes de las calles. Tras las explicaciones de Manuel Gil, presidente de la Asociación Museos de Cal, cogen sus pinceles y empiezan a pintar. No pierde detalle Daniel mientras su hija, con más o menos destreza, intenta encalar una pared. Lleva en la feria desde la inauguración y comenta que «me parece genial que las costumbres populares no se pierdan y se den a conocer en talleres como el que hoy tienen aquí». Una feria con la que no han podido ni las altas temperaturas. Un escaparate en torno a la literatura donde los niñas y niñas han disfrutado de lo lindo conociendo la cultura de Morón en torno a su reino taifa.

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