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El reparto del poder interno pone a prueba a los partidos

Superada la cita electoral los partidos ponen a punto su maquinaria interna. Se preparan para superar sus congresos y mantener o renovar sus estructuras de poder. Algunos, como PA o IU, se juegan su supervivencia. Otros, como PSOE o PP, se reinventan en clave electoral.

el 15 sep 2009 / 03:47 h.

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I.C. / M.U. / I.M.

 

Superada la cita electoral los partidos ponen a punto su maquinaria interna. Se preparan para superar sus congresos y mantener o renovar sus estructuras de poder. Algunos, como PA o IU, se juegan su supervivencia. Otros, como PSOE o PP, se reinventan en clave electoral.

 

Acudir a un congreso con el zurrón lleno de votos y una victoria en las urnas es muy diferente a llegar en la oposición y con una derrota. Pero en cualquier caso un congreso pone a prueba a los fontaneros de cada casa política. El reparto por el poder interno se convierte en uno de los momentos más delicados que cada cuatro años afronta un partido. En Andalucía los socialistas se irán de vacaciones con el trabajo hecho -celebrarán su cónclave el 12 y 13 de julio-, mientras que el PP, enfrascado en la batalla en Madrid, aún tiene fecha para su congreso. Izquierda Unida ha dejado su ajuste de cuentas para el otoño.

 

Los socialistas llegan con el patio muy tranquilo "como un partido que gana elecciones", apostilla un dirigente. La gran duda es saber si Manuel Chaves continúa en la secretaría general o se retira. Un gesto que será una señal inequívoca de si Chaves prepara o no su sucesión tras 22 años -los hará en 2012- en la Junta. Los congresos provinciales más movidos se celebrarán en Almería y Málaga, además de en Sevilla, todo un clásico.

 

Con el PSOE asentado de nuevo en el Gobierno andaluz con mayoría absoluta, el principal reto de los partidos de la oposición es definir su estrategia de futuro, después de casi tres décadas de socialismo en el poder. El 9-M dejó absolutamente noqueados a los andalucistas -por primera vez fuera del Parlamento autonómico- que serán quienes primero ajustarán cuentas internas. La principal asignatura pendiente: primero (en junio) sanearán el PA eligiendo a la nueva dirección y, si en ese cónclave hay fumata blanca, celebrarían en otoño el congreso en el que se definirá la relación con las fuerzas andaluzas con las que se coaligó para las elecciones.

 

La oposición parlamentaria (PP e IU) se da más tiempo para elegir a los equipos y, sobre todo, los discursos. Los populares aún no han cerrado la fecha de su congreso -tienen que decidir si es antes de verano o en otoño- mientras que la federación de izquierdas lo retrasa hasta después de las vacaciones.

 

La mejora de los resultados electorales del PP han servido a Javier Arenas para envolver en celofán su tercera derrota en Andalucía y articular un mensaje interno basado en que "a la próxima va la vencida". Ese discurso es el que le sirve a Arenas para acometer lo que él llama renovación por adición y que no es más que quitar de la primera fila a aquellos cuadros del partido que no han funcionado. Pero acomete ese proceso, en principio, sin contestación interna, con buenos resultados electorales en provincias con un escenario interno más complejo (Almería y Málaga).

 

Todo lo contrario le ocurre a IU, verdadero superviviente del 9-M. Mantuvo los seis escaños y logró estar en el Parlamento, pero la gran tarea que tiene ahora por delante Diego Valderas, coordinador regional, es resistir a los embates internos. La base sobre la que asienta Valderas es débil y, sobre todo, no puede considerarse como capital propio. Es pronto para vaticinar si tendrá fuerza para optar a ser de nuevo coordinador regional.

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