Cultura

El repaso. Responso por la Feria Mundial del Toro

Nuestro crítico taurino, Álvaro Rodríguez del Moral, pasa revista a la realidad del mundillo, que llega revuelta tras la suspensión, definitiva, de la Feria Mundial del Toro.

el 07 feb 2011 / 21:04 h.

Inevitable despedida. El definitivo certificado de defunción de la Feria Mundial del Toro -que tendría que comenzar en poco más de una semana- se hacía oficial el pasado martes. Ya se lo contamos; ya se lo hemos estado contando desde hace varios meses: en la caja faltaban cincuenta kilos de los de antes para redondear el presupuesto de una muestra en la que se gastaba mucho más de lo que se generaba.

Ya hemos hablado largo y tendido de todo ello pero en la rueda de prensa convocada para explicar los detalles del esperado óbito, Felipe Luis Maestro puso el dedo en la llaga: ¿Interesa la Feria del Toro a sus actores? ¿Se han visto o se han querido ver reflejados en el evento?, añadimos nosotros.

Lo cierto y verdad es que la muestra se ha sostenido sobre la Unión de Criadores, un colectivo de especial idiosincrasia al que no se puede negar el esfuerzo económico y organizativo pero que, ésa es la verdad, tampoco supieron sacudirse jamás el aire de fiesta privada y vedada al visitante que se retrataba en la taquilla.

Toreros y empresarios, al margen de iniciativas puntuales, permanecieron ajenos a esta feria que ahora desaparece del calendario expositivo sevillano -por el puñado de duros que cuesta organizar un festejo del montón- dando una pésima imagen del sector en el momento menos apropiado. Así pues, que descanse en paz. Amén.

Estadísticas. Sin los garbanzos y los discursos de los tiempos de vino y rosas, la Delegación del Gobierno andaluz en Sevilla ha despachado a la prensa especializada las estadísticas taurinas correspondientes a la pasada temporada.

El documento certifica el delicado momento de la actividad y consagra el modelo reduccionista en el cómputo de festejos y plazas en funcionamiento en la provincia. Y de muestra, dos o tres botones: si en 2009 se celebraron 83 festejos, en 2010 bajaron a 77.

Las cifras distan mucho de los 148 festejos celebrados en 2007, año en el que se toca techo en la década pasada y que marca el punto de inflexión de la crisis económica global. Dentro de los datos manejados por la Delegación del Gobierno, llama la atención el descenso de novilladas picadas: 17 en 2009 frente a las 12 de 2010.

En el apartado de las corridas de toros, la estabilidad de la plaza de la Maestranza mantuvo la celebración de 24 corridas de toros, sólo una menos que el año anterior. Y un dato más: cada año aumenta el número de plazas de la provincia que no han llegado ni a abrir sus puertas. Mal asunto.

Comparaciones odiosas. Una reciente entrevista radifónica volvió a mostrar que Juan Mora anda encantado de haberse conocido después de triunfar en la pasada Feria de Otoño de Madrid.

Nada que objetar, pero la estupefacción del oyente llegó a cotas inusitadas cuando los entrevistadores asimilaron la exigua temporada del diestro extremeño -sólo dos tardes en 2010- a los tremendos zambombazos que pusieron en manos de El Juli el preciado trofeo que pone en lid la propia emisora de marras.

La osadía había sido consumada entre unos y otros comparando un vaso de agua más o menos confortante y de incierto futuro con la inmensidad y la permanencia de un océano. ¿Qué me están contando? La antigüedad de Mora le permitirá colocarse de ilustre telonero para abrir los carteles de las figuras más veteranas.

No se crea el aficionado novelero mucho más. Lo de Madrid, uno de esos genuinos triunfos venteños que enhebran recuerdo, realidad y ensoñación, está por confirmar. Ojalá lo veamos.

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