Cultura

El respaldo del público anima la primera jornada de la muestra

Parecía que todo se había puesto en contra. Y hasta los inevitables antitaurinos quisieron dar su particular nota en el acto de inauguración de la undécima edición de una muestra por la que muy pocos apostaban hace poco más de tres meses en medio del doloroso caldo de cultivo de la galopante crisis.

el 15 sep 2009 / 22:56 h.

Parecía que todo se había puesto en contra. Y hasta los inevitables antitaurinos quisieron dar su particular nota en el acto de inauguración de la undécima edición de una muestra por la que muy pocos apostaban hace poco más de tres meses en medio del doloroso caldo de cultivo de la galopante crisis.

Pero las pancartitas de los abolicionistas -que fueron eliminadas sin contemplaciones- no podían contraponerse con la aceptación de un público que fue llenando los pabellones de la muestra en una esperanzadora progresión aritmética que animaba los expositores según avanzaba la tarde después de la tranquilidad de una mañana sin apreturas.

Fue una jornada de toma de contacto, escasa de acontecimientos, en la que la atención la detentaron los diestros Eduardo Dávila Miura y Antonio Ferrera. Ambos atendieron a los aficionados con profesionalidad y una sonrisa en esa firma de autógrafos que se ha convertido en uno de los platos fuertes de la muestra y que trazó las primeras colas de esta feria que hoy encara un fin de semana en el que la juventud hace suyos los pabellones de Fibes.

La exhibición de toreo de salón de los alumnos de las escuelas taurinas; la exposición de ganado bravo y la muestra de fotografía taurina; los expositores comerciales... todo estaba en su lugar, recortando ese modelo de feria que va a cerrar una etapa con la celebración de la XI edición que ayer se inauguró; una nueva convocatoria que servirá como nexo de los dos capítulos de un evento que no puede ni debe desaparecer del calendario expositivo sevillano.

Inauguración. Señalaba ayer Felipe Luis Maestro que el papel del alcalde de la ciudad había sido primordial para catalizar las administraciones y los patrocinadores que han hecho posible la reanudación de la Feria Mundial del Toro. Con un ligero retraso sobre el horario previsto, el propio Alfredo Sánchez-Monteseirín presidía el sobrio acto inaugural. El ganadero Luis Guillermo López Olea, responsable de la mítica vacada del Conde de la Corte y comisario de la feria, era el encargado de pronunciar el discurso inaugural desde el centro del ruedo en un momento en el que se registraban las mayores apreturas en los pabellones.

"No ha sido fácil llegar a este momento en un año marcado por una crisis que afecta principalmente a nuestros patrocinadores", señaló López Olea, que en su discurso explicó que "en la coyuntura actual de la Fiesta hay que recordar que la Tauromaquia es cultura". En este sentido, añadió el comisario, "la selección genética ha hecho del toro de lidia una especie única en el mundo" antes de romper una lanza por la llamada Mesa del Toro que vertebra a todas las asociaciones profesionales definiéndola como "una iniciativa valiente, pionera y atrevida".

No se podía imaginar Luis Guillermo López Olea que su referencia al sector antitaurino iba a acabar en la ridícula manifestación de media docena de activistas. Quizá sus palabras fueron premonitorias. El ganadero extremeño señaló que "hoy el panorama es distinto y no podemos ignorar estos movimientos que algunos quieren rentabilizar políticamente". La protesta, previa, al espectáculo de Salvador Távora, quedó en anécdota. La primera jornada de la XI Feria Mundial del Toro ya era un hecho.

Queda por delante un apretado fin de semana pero los pabellones de Fibes ya se convirtieron en una pasarela de rostros conocidos. Los matadores de toros José Miguel Arroyo Joselito y Víctor Puerto, los ganaderos José Murube, Eduardo y Antonio Miura, Rafael y Gabriel Molina; numerosos rostros del panorama social sevillano hicieron suya la feria. Pero la mejor noticia estuvo en el respaldo de ese público que justificó el esfuerzo. Que siga esa tónica.

  • 1