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"El resultado electoral apunta a un largo periodo del PP en Sevilla"

Antonio Rodrigo Torrijos califica como "heroicidad" haber mantenido su grupo y avisa de que el PP "no enseñará la patita" hasta marzo de 2012. 

el 25 may 2011 / 21:09 h.

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Torrijos observa una bici que decora su despacho de la primera tenencia de alcaldía

Asegura que no está decepcionado, aunque sí “insatisfecho” con lo ocurrido el 22-M. Con aire sosegado, admite que añorará gobernar porque desde un gobierno “se es más útil en la lucha contra las desigualdades”. Eso sí, no echará de menos “el estrés, el agobio y las preocupaciones”.


–¿Qué explicación tiene para unos resultados electorales tan contundentes?
–Parto de un hecho: el pueblo ha votado y hay que respetar los resultados y a los sevillanos por su decisión. ¿Explicaciones? Creo que ha habido una mezcla de muchas cosas. Ha habido una realidad que ha influido en general en el país, que es la terrible crisis económica y social derivada de las políticas del Gobierno de Zapatero, que ha producido un deseo de cambio que la gente ha interpretado aquí en Sevilla que lo representa el PP. También influye la naturaleza y estrategia de campaña del PP, sostenida durante cuatro años y con un gran conjunto de medios, con la que ha ido ofreciendo a los sevillanos lo que querían escuchar, hasta una pista de esquí en Los Bermejales. Esa forma de hacer política ha conectado con las ansias de la gente, que siempre quiere más, legítimamente además, y ha considerado que el PP le da la oferta y las garantías de hacerlo, aunque todavía no he escuchado ninguna de estas garantías.


–Pero al margen algo habrán hecho mal en IU, ¿no?
–Hemos cometido errores en IU, claro, errores de comunicación, de conexión, o de hacer iniciativas que no han sido consideradas por los sevillanos. Pero a esto añadiría un cuarto factor, que ha sido que la naturaleza de la dinámica judicial en Sevilla ha dado lugar a que los candidatos de IU estábamos imputados en distintos procedimientos. Eso ha sido muy importante, pero también a niveles más específicos pero con mucha eficiencia, la famosa foto del marisco. Descontextualizada y reproducida hasta la saciedad, durante mucho tiempo, ha podido tener un efecto en un momento de crisis en el que la gente lo está pasando mal, se ha podido identificar al candidato con una persona con una vida dispendiosa, nada más lejos de mi realidad personal. Y no se pagó con dinero público y se reitera que sí, pero no hay manera de defenderse. Es verdad que ha jugado un papel importante en la campaña: se ha buzoneado y se ha repartido por cientos de miles, por cierto desde el anonimato más cobarde, porque alguien lo ha pagado y ha organizado su distribución.


–¿Ahora mira antes de comerse una gamba, por si hay alguien con una cámara?
–No, pero aunque ya soy una persona madura digamos que la foto del marisco me ha destrozado la ingenuidad, y en muchas direcciones: en la confianza de la gente con la que uno comparte un rato de asueto, en la maldad de lo que se utiliza cuando es normal...


–Después de ocho años de gobierno, ¿teme que esa sea la imagen suya que quede?
–Yo espero que no. Es una imagen icónica que se ha utilizado hasta la saciedad, en la que se ha invertido mucho dinero y que quedará para una gente, la que tiene un pensamiento menos crítico, gente que seguramente se ha comido alguna vez una mariscada como esa o come marisco todos los días. Pero yo espero que no, que se imponga la racionalidad y que se acabe viendo que aquello fue una instrumentalización brutal de una imagen interesada para un objeto, que era sacarnos del gobierno.


–En cuanto al capítulo judicial, ¿cree que fue casual que el día de cierre de campaña se conociera su citación?
–En mi vida política siempre he mantenido el respeto más absoluto al poder judicial, pero he hablado también del partido de la casualidad en este proceso. Hombre, creo que el cronograma de las filtraciones ha influido en el resultado. ¿Que se ha hecho de manera organizada y orquestada? Yo eso no lo puedo afirmar, y quiero pensar que no, pero esa casualidad...


–Pero IU sí ha dicho que estaba orquestado, ¿lo comparte?
–Mi organización es soberana para emitir su opinión, yo estoy dando la mía personal. Yo no puedo ni debo opinar otra cosa de la que acabo de decir.


–Desde un punto de vista político, ¿cómo interpreta el giro tan brusco hacia el PP en barrios obreros y el desgaste de IU?
–Bueno, ha habido sitios en los que hemos subido, como en el distrito Sur, el Norte, Cerro-Amate... Y 1.700 votos perdidos sinceramente creo que no es para rasgarse las vestiduras en este contexto, es más, creo que la pérdida de cada uno de los votos ha costado mucho dinero. Si se ha puesto tanta carne económica en la campaña electoral, en la precampaña y en la precampaña, al que haya financiado esta estrategia le ha tenido que salir bastante caro cada voto que hemos perdido.


–¿Se debe reorganizar IU en la oposición? Usted ya ha dicho que no volverá a ser candidato...
–Soy un hombre ideológicamente muy sólido, y todo lo que sucede en mi vida política está supeditado a la decisión de mi organización, lo que diga es lo que yo haré. A mí me gustaría continuar y Josefa Medrano debería seguir, porque dije en la campaña que estaríamos en el lugar en el que nos colocaran los ciudadanos, en el gobierno o en la oposición.


–¿Sevilla es tan de derechas como dicen los resultados?
–Creo que no hay un cambio sociológico ni ideológico tan enorme como dice esa subida del PP. Debe de haber mucho voto perplejo y prestado, que espero que Zoido no frustre. Ha sido tan bonita la oferta electoral del PP, y tan creíble, que hay gente que ha dicho que bueno, por una vez voy a cambiar de voto. Pero no se ha percibido que muchas de las ofertas son imposibles de cumplir, porque se han repetido con aires de verosimilitud y la gente se lo ha creído. ¿Qué va a hacer? Pues justificar su imposibilidad de cumplimiento achacándoselo a la herencia recibida.


–¿Ha sido un voto de castigo contra este gobierno local?
–Más que un voto de castigo ha sido un apoyo a una serie de propuestas del PP que han sido muy atractivas y que la gente ha interpretado como posibles. El PP ha dicho que va a dar soluciones a todos los problemas, ha dado garantías hasta de solucionar el paro.


–¿Coincide entonces con lo dicho por el secretario político del PCA, Juan de Dios Villanueva, de que falta cultura democrática en la ciudadanía?
–No, insisto en el respeto a la decisión de los sevillanos, si lo han hecho sabrán el porqué, no soy de los que opina que la culpa la tiene el pueblo. ¿Que nos ha producido insatisfacción? Sí, pensábamos que íbamos a subir, pero insisto en que en el contexto en que se ha hecho la campaña es una heroicidad haber mantenido el grupo.


–¿Teme que esto sea un cambio de ciclo largo?
–El resultado electoral apunta si no se puede evitar (y yo voy a intentar evitarlo desde la democracia) a un periodo muy largo del PP en el Ayuntamiento de Sevilla si no se concatenan una serie de factores, como que quede en solfa que lo que se dijo no se ha hecho y que haya una propuesta alternativa, claramente distinta por la izquierda, que haga prevalecer los valores de igualdad y solidaridad.


–En la última entrevista con este periódico decía que si Zoido ganaba, que Dios nos cogiese confesados. ¿Se ha confesado ya?
–Hombre, era una manera eufemística de hablar, pero estoy convencido de que a la ciudad le iría mucho mejor con un gobierno de izquierdas. Y lo digo desde el respeto absoluto al resultado.


–¿Cree que el ciudadano se puede llevar una decepción?
–No lo sé, creo que hay que esperar a ver qué hace el gobierno, no sólo por eso de esperar los cien primeros días. Porque lo natural, por mucho que Zoido ha planteado que no es ni de izquierdas ni de derechas, es que más temprano que tarde aparecerá la naturaleza conservadora del PP, y que se traducirá en medidas políticas. No me quiero creer ni de lejos que el PP va a hacer una política de izquierdas. Al final hará una política de derechas y entrará en contradicción con muchas de las cosas que ha prometido, porque para confundir y atraer a un electorado progresista ha tenido un discurso progresista. Pero creo que no sacará la patita hasta marzo de 2012, porque entraría en colisión con su objetivo de obtener el Gobierno de la Junta. Va a estar por ahí dando vueltas sin tomar medidas que muestren su contradicción profunda.


–¿Tiene miedo al ventilador que se va a poner en marcha los próximos meses?
–No tengo miedo a que se produzca ningún tipo de fiscalización de los temas de IU, todo está en condiciones y se ha hecho en condiciones. Sí me preocupa que se forme una gran bulla que dilate la toma de decisiones.


–Entonces ni le van a sacar un muerto del armario ni se va a ir quemando papeles, ¿no?
–El martes ya llamé a Zoido para ponerme a disposición, para hacer una transferencia de las competencias ordenada y democrática y sencillamente porque lo que no quiero para mí no lo quiero para nadie. Le conté que cuando llegué al gobierno a IU le cayeron casi todas las delegaciones del PA, y ni nos llamaron, ni nos escribieron, ni nos encontramos papeles... Me respondió que le parecía un gesto de normalidad democrática, que lo agradecía y que me llamaría.


–¿Era la primera vez que hablaba con él desde las elecciones?
–Sí.


–¿No lo felicitó el domingo?
–He reconocido el resultado electoral, por activa y por pasiva, y he subrayado el respeto democrático a la ciudadanía por su decisión, pero creo que en política no todo vale, y por ello no voy a reconocer ciertas prácticas aunque den un buen resultado. Puedo reconocer que has ganado y que la decisión de los sevillanos es democrática, pero no me pidas más, ¿o es que olvido lo que ha pasado estos cuatros años? El fin no justifica los medios.


–En campaña también hubo un discurso del PSOE contra IU...
–En eso el PSOE no acertó, intentó cuestionar algunas de las áreas de IU para disputar el voto moderado del PP y eso es un error, porque a la derecha no se la combate con políticas de derecha, sólo con políticas de izquierda.


–¿Y cree que el PSOE no ha defendido como hubiese debido la herencia de Monteseirín?

–Pues sí, el PSOE se dejó ganar por la bulla y no defendió las grandes transformaciones y apuestas sociales del gobierno de Sevilla con tal de dar una imagen distinta a la de Monteseirín, y eso probablemente le ha pasado factura. Espadas se dejó llevar por la bulla y asumió acríticamente lo que decía, que Sevilla estaba caótica, abandonada y destrozada, y fue a separarse de eso, cuando lo que se ha hecho ha puesto a la ciudad en el siglo XXI. Y en el caso de IU nuestro paso por el gobierno no será inocuo, a nosotros dentro de poco se nos reconocerá por muchas cosas, no hemos sido como los pactos PSOE-PA o PP-PA, que nadie recuerda qué hicieron.

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