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El resurgir de la Cuesta de Santa María

Los palacetes de la Cuesta de Santa María recuperarán su antiguo esplendor. La compra de tres de ellos por el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra permitirá ponerlos en valor.

el 15 sep 2009 / 21:01 h.

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Los palacetes de la Cuesta de Santa María recuperarán su antiguo esplendor. La compra de tres de ellos por el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra permitirá ponerlos en valor. Varias cadenas de hostelería se están interesando por estos edificios.

El técnico municipal Francisco Mantecón explica que, en su día, realizaron un informe para proponer al Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra la compra de la casa palacio de Ibarra. Se trata de un documento muy completo en el que se exponen las peculiaridades de esta vivienda que según, su opinión, "son extrapolables a los otros edificios adquiridos en esta calle", es decir, la villa de San José (la única restaurada) y la Esperanza (también comprada recientemente).

El citado informe, al que tuvo acceso este periódico, detalla los orígenes de las viviendas, que datan de principios de siglo XX. El informe revela que muchas de estas familias venían a Alcalá de Guadaíra por prescripciones médicas que atribuían buena parte de las enfermedades de la época a la inhalación de humos y agentes contaminantes que, en las grandes ciudades, empezaban a ser una preocupación.

Esto propició la salida de las familias que podían permitírselo a pasar temporadas en busca de ambientes más sanos o respirables. Los Pinares de Oromana se convirtieron en lugares idílicos y en meta de los veraneantes.

La llegada de esas familias, entre ellas algunas de posición acomodada o pertenecientes a la burguesía del momento, sembró, según cita el informe, de "edificios residenciales de nueva planta, representativos de una cierta arquitectura señorial y de los gustos estéticos de aquella época", el casco urbano.

Lamentablemente muchas desaparecieron en los años 60 y 70 del siglo XX. De entre estos pocos casos destacables los más singulares son los tres citados.

En el caso de la de Ibarra es una llamativa vivienda que perteneció a la familia de Joaquín Sanabria, un restaurador, ebanista y coleccionista de arte, a quien se debe el aspecto que hoy presenta como contenedor de muebles de diversa suntuosidad. Presenta características poco usuales, como su inspiración afrancesada.

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