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El retorno del 'costalerómetro'

La Semana Santa está llena de tradiciones, costumbres y rituales que Cuaresma tras Cuaresma se repiten en iglesias y calles. En Utrera la tecnología ha llegado a uno de ellos y, tras surgir fugazmente en los 90, este año reaparece en forma de costalerómetro. O de máquina de la verdad, que lo mismo da.

el 16 sep 2009 / 00:55 h.

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La Semana Santa está llena de tradiciones, costumbres y rituales que Cuaresma tras Cuaresma se repiten en iglesias y calles. En Utrera la tecnología ha llegado a uno de ellos y, tras surgir fugazmente en los 90, este año reaparece en forma de costalerómetro. O de máquina de la verdad, que lo mismo da.

Hace más de una década, Enrique y José Manuel Melero, padre e hijo, capataces de Jesús Nazareno, tenían problemas con el cuadre de los costaleros. Entonces el padre, ya fallecido, se puso a pensar qué podía hacer para darle una solución "y se le ocurrió crear este aparato", recuerda José Manuel. Y surgió una máquina que, a pesar de la polémica que suscitó entre algunos cofrades, "se vio que daba resultados, no sólo en nuestra hermandad, sino también en Dos Hermanas, adonde se la llevaron para probarla".

Pero, ¿qué aportaba el artilugio al mundo del costal? Pues poder cuadrar a los portadores al centímetro. Así al menos lo afirma el sucesor de quien la creó.

La estructura dispone de una madera, a modo de trabajadera, que aguanta el peso de los 45 kilogramos que debe portar cada hombre en la estación de penitencia. Una vez en funcionamiento -gracias a la fuerza ejercida por el costalero-, esta pequeña trabajadera asciende, gracias a un sencillo engranaje que dispone de una cinta métrica.

¿Y cómo funciona? "En primer lugar se realiza el cuadre por la cerviz, a ojo, como es lo habitual, y los costaleros ejecutan un par de levantás para que el costal se asiente". Entonces "se calza el paso para que quede derecho tanto la delantera como la trasera" y, ya fuera, "se mide la altura a la que está, por ejemplo, la primera trabajadera".

Conocido dicho dato, "cada costalero se sitúa en la máquina y, una vez erguido, con el costal puesto, la cinta métrica indica la altura a la que queda el hombre". De esta forma, "se contrastan los dos datos obtenidos y se intentan unificar, aportando algún suplemento al costalero o ubicándolo en otra trabajadera", afirma.

Así, los 40 hombres portarán los mismos kilos. Y es que, "si nos limitamos a medir por la cerviz, nos podemos encontrar que, una vez puesto el costal, cada persona trabaje distinto, porque la tela o la morcilla varían su grosor, y una diferencia de tres centímetros se nota", explica José Manuel.

Aunque oficialmente no tiene nombre, Melero cuenta que son ya dos con los que se conoce. "Como sirve para medir al costalero, le pusieron costalerómetro. Y los que confían en la máquina y vieron las aberraciones que se cometían en la cuadrilla antes de crearla, le llegaron a poner la máquina de la verdad".

A partir de ahora, llamado de una forma o de otra, el ritual de cuadrar a los costaleros será más fácil gracias a este "pequeño avance" que traen los nuevos tiempos.

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