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El Rey de Copas desata la locura en Barcelona

Ni siquiera la tímida lluvia que cayó ayer en la capital catalana impidió que miles de barceloneses salieran a la calle para recibir al Barça, que se proclamó campeón de la Copa del Rey después de una nueva exhibición (1-4), esta vez ante el Athletic Club y en Mestalla...

el 16 sep 2009 / 02:46 h.

Ni siquiera la tímida lluvia que cayó ayer en la capital catalana impidió que miles de barceloneses salieran a la calle para recibir al Barça, que se proclamó campeón de la Copa del Rey después de una nueva exhibición (1-4), esta vez ante el Athletic Club y en Mestalla.

La expedición azulgrana aterrizó en el aeropuerto de El Prat sobre las 13.40 horas, con una hora de retraso sobre el horario previsto debido a la densa niebla que cubrió ayer Barcelona y que aconsejó retrasar el vuelo desde Valencia. Los primeros en bajar del avión, trofeo en mano, fueron el capitán, Carles Puyol, y el técnico del conjunto azulgrana, Pep Guardiola. A continuación, toda la plantilla se inmortalizó, a pie de pista, con la Copa de campeón.

Tres cuartos de hora después repetirían la instantánea, ya en la explanada del Camp Nou, adonde llegaron en el autobús oficial del primer equipo, engalanado para la ocasión, con la leyenda 'Campions Copa del Rey 2008-09' y un '25' gigante, que conmemora el número de copas que acumula el club catalán en sus vitrinas. Esta vez no hubo rúa -la meteorología no acompañó-, pero sí una gran expectación ciudadana al paso de la expedición azulgrana por algunas de las principales arterias de la ciudad. Escoltado por media docena de furgonetas de los Mossos d'Esquadra y unas quince unidades motorizadas de la Guardia Urbana y secundados por varias decenas de motoristas que no paraban de hacer sonar las bocinas de sus motocicletas, el autobús del Barça se abrió paso en medio de una multitud enloquecida.

La mayoría de aficionados se concentraron a lo largo de la calle Entença y, sobre todo, en las inmediaciones del Camp Nou, para recibir a sus héroes a gritos de 'Barça, Barça' y 'Campeones, Campeones' entre un pasillo de bufandas, banderas azulgranas, y senyeras -muchas de ellas colgadas de los balcones de los edificios- que dotaron de un mayor colorido el recorrido de la caravana que acompañaba al equipo. Este ha sido el único acto de celebración previsto para conmemorar el título de Copa. Tampoco habrá fiesta en el Camp Nou, ni el próximo domingo ni tampoco el lunes, en el caso de que el equipo de Guardiola se proclame este fin de semana campeón de Liga. El técnico del conjunto azulgrana no quiere que sus hombres se distraigan con celebraciones a dos semanas de el partido más importante de la temporada: la final de la Liga de Campeones, ante el Manchester United, del próximo 27 de mayo.

Sí esta previsto un pequeño festejo después del partido de Liga ante Osasuna (sábado 23 de mayo), cuando los jugadores del Barcelona ofrecerán el trofeo liguero a su afición en el Camp Nou. Cuatro días después, el Barça disputará la final de Roma. Si se consigue el triplete, esta vez sí se organizará la ya tradicional rúa y un programa de festejos a la altura de la gesta lograda: Liga, Copa y Champions, en la que sería la mejor temporada de su historia.

La caravana blaugrana que el pasado miércoles se desplazó por carretera a Valencia para asistir a la final y que regresó ayer a Barcelona se desarrolló sin apenas incidentes, más allá de un accidente leve, tres positivos por alcoholemia y 447 denuncias por exceso de velocidad. Se practicaron en total 194 lecturas de alcoholemia; dos dieron positivo penal y uno administrativo.

La batalla en la zona de la Plaza de Cataluña tras la victoria del Barça en la Copa del Rey, que se saldó con 50 detenidos, un centenar de heridos leves y numerosos daños materiales, ha puesto en alerta a las autoridades ante la posibilidad de más incidentes si los culés ganan el triplete (Liga y Copa de Europa). Los Mossos d'Esquadra detuvieron a 45 personas, cinco de ellas menores de edad, por los alborotos registrados a partir de las dos de la madrugada, cuando un grupo de unos 300 jóvenes violentos rompieron la línea de seguridad en la calle Pelai y empezaron a lanzar botellas, latas de bebidas y objetos contundentes contra el dispositivo policial.

Los agentes de la policía catalana practicaron las detenciones después de que los jóvenes no atendieran sus reiterados avisos por megafonía para que depusieran su actitud violenta.

En medio de una "lluvia de objetos", ya que además de botellas y latas los jóvenes también lanzaban macetas, bicicletas e incluso un semáforo, los agentes antidisturbios de los Mossos dispararon pelotas de goma e hicieron uso de sus vehículos policiales para tratar de restablecer el orden. Mientras, en Girona, un joven de 30 años murió al caer al río Onyar.La valla en la que se balanceaba cedió y el aficionado del Barcelona cayó desde una altura de cinco metros. No pudieron reanimarle y falleció.

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