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El Rey, en la 'nueva' Iglesia del Salvador

el 15 sep 2009 / 17:13 h.

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Dieciséis años después de su última visita al Salvador, el Rey Don Juan Carlos volvió a subir ayer las escalinatas de la segunda catedral de Sevilla para reinaugurar esta "joya de la arquitectura religiosa" tras su ejemplar restauración. El monarca oró ante el Señor de Pasión, a cuyas plantas se encuentran enterrados su abuelos.

En una jornada lluviosa y arropado por cientos de sevillanos que se agolparon a las puertas del templo, el Rey Don Juan Carlos visitó ayer la iglesia colegial del Divino Salvador para admirar el resultado de su milagrosa restauración, completada en el plazo récord de cinco años.

Acompañado por el presidente de la Junta, Manuel Chaves, el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, y el cardenal hispalense, Carlos Amigo Vallejo, entre otras autoridades, Don Juan Carlos asistió a puerta cerrada a una actuación musical del del grupo Armoniosi Concerti, descubrió una placa conmemorativa y realizó un recorrido por las naves del templo siguiendo las explicaciones del arquitecto responsable de la restauración, Fernando Mendoza. "Lo que más le ha impresionado al Rey es la luminosidad que rezuma la iglesia. Él recordaba un templo oscuro, con poca luz, lóbrego y se ha mostrado fascinado por la atmósfera de luz que envuelve ahora a la iglesia", explicó Mendoza.

Agradecimientos. Previamente, el cardenal de Sevilla subió al presbiterio para agradecer al Rey su visita a este templo "hermosamente restaurado" y pidió a Dios "que le bendiga y se lo premie a vuestra persona y a toda la familia real".

Ante un centenar de selectos invitados, Carlos Amigo manifestó su agradecimiento a cuantos han hecho posible esta "ejemplar restauración", desde el propio arquitecto, hasta el Ministerio de Cultura, pasando por el "apoyo imprescindible y eficaz" que prestara el entonces vicepresidente del Gobierno, Javier Arenas, ausente en el acto.

El capítulo de agradecimienbros se extendió también "a la Junta de Andalucía y al Ayuntamiento de esta ciudad", destacando el cardenal en su discurso la "contribución del pueblo de Sevilla, animada con enorme y generoso impulso por el abogado Joaquín Moeckel".

Amigo resaltó el "reconocimiento especial que merece Juan Garrido Mesa, alma y magnífico gestor de cuanto a esta restauración se refiere", tarea que a su fallecimiento prosiguió el actual rector del templo, Francisco Ortiz. En su alocución, el cardenal presentó la remozada iglesia como un lugar que debe conciliar "ser casa de oración" y "espacio para la cultura y el encuentro fraterno de cuantos hasta aquí quisieran llegar".

Durante su recorrido por las dependencias del templo, el monarca se detuvo especialmente en la capilla sacramental. Allí, apoyadas las manos sobre el reclinatorio y con la cabeza inclinada, Don Juan Carlos rezó un Padrenuestro ante el Señor de Pasión, a cuyas plantas se encuentra el panteón de la familia real en el que están enterrados sus abuelos maternos, el infante don Carlos de Borbón y Dos Sicilias y la princesa María Luisa de Orleans, padres de doña María de las Mercedes.

Durante la visita real, en el exterior de la iglesia se produjo un pequeño incidente cuando una veintena de personas enarbolaron banderas tricolores lanzando vivas a la República, acción que fue increpada por la inmensa mayoría de los sevillanos presentes en la plaza del Salvador.

La apretada agenda de don Juan Carlos en Sevilla culminó anoche con su asistencia en el Real Alcázar a la cena del Foro Iberoamérica, a la que asistieron diversos ex presidentes latinoamericanos. En este foro, el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, se mostró convencido de que el siglo XXI será "el siglo de Iberoamérica, el continente del futuro", y aseguró que Andalucía, por su papel en la historia, está dispuesta a "aportar todo" con ese objetivo.

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