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El Rey recibe los pitos y el Barça se lleva su Copa arrasando al Madrid

El Regal Barcelona aplastó al Real Madrid (80-61) para sumar su título 21 de la Copa del Rey, en una final sin historia que llegó a dominar por 28 puntos. El pívot culé Fran Vázquez fue elegido MVP del torneo. Los Reyes y el himno recibieron una gran pitada antes del partido.

el 21 feb 2010 / 19:56 h.

El Regal FC Barcelona conquistó su vigésimo primer título de la Copa del Rey de la forma soñada por cualquier culé: aplastando al eterno rival, un Real Madrid que sufrió una derrota humillante que le deja marcado para el resto de la temporada. Los blancos revivieron la pesadilla liguera de Vistalegre, donde el equipo de Xavi Pascual logró el pasado 27 de diciembre la victoria más amplia de su historia en cancha madridista (57-79). Sin embargo, la de ayer en el Bizkaia Arena es más dolorosa si cabe para la escuadra de Ettore Messina, por cuanto había un título en juego y además, a diferencia de aquel partido de la fase regular, esta vez no caben las excusas de las bajas.

Una humillación en toda regla que presenció en el palco el presidente merengue, Florentino Pérez, junto a su homónimo culé, Joan Laporta, que se apunta otro título. Su equipo de basket también ha hilado Liga ACB, Supercopa y ahora la Copa. Y con técnico español, como Pep Guardiola. La final duró apenas diez minutos cuando la buena impresión que dejó el Real Madrid ante el Caja Laboral en la semifinal vaticinaba un duelo cerrado en el que, incluso, alguno como el ex seleccionador nacional Pepu Hernández daba como favorito a los blancos. Nada más lejos de la realidad. Al Madrid se le advierte ya cierto complejo cuando delante tiene a la maquinaria azulgrana, que no necesitó apretar el acelerador para llevarse uno de los títulos más fáciles de los últimos tiempos.

La defensa de los hombres de Pascual funcionó al nivel habitual a partir del 9-10 y al Madrid se le aparecieron de pronto todos los fantasmas. Trató de ganar el partido en ataque cuando debió hacerlo desde la defensa, y su ridículo porcentaje en los tiros fue una forma lamentable de suicidio.

Fran Vázquez, pese a las faltas que lo ofuscaron en un primer momento, empezó a mermar la escasa, a la vista de los acontecimientos, confianza madridista en sus posibilidades. El gallego se colgó varias veces del aro como si de un entrenamiento se tratara, ahí en las alturas también encontraron la bola Morris y Mickeal, y con un triple de Basile aquí y una genialidad de Ricky Rubio allá, el Barça fue abriendo brecha ante un Madrid que, por contra, sólo lograba un triple de Lavrinovic en 6 minutos (27-19). El conjunto de Messina mostraba un 26% en tiros de dos (por el 60% de los azulgrana) y un 25% en tiros de tres (el mismo que el Barça). Con sólo 7 puntos en el segundo cuarto, el Madrid ya había dicho adiós a la final al descanso (40-25), en términos muy similares al partido de Vistalegre: al descanso en aquel partido iban 25-43.

El Regal FC Barcelona no perdonó a su ya moribundo viejo enemigo, y con un 5-0 de parcial, gracias a otro triple de Basile, acabó de rematarlo (45-25). La diferencia se fue hasta los 27 puntos (68-41), ya dentro del último cuarto y para el Real Madrid sólo quedaba maquillar un marcador para que el escarnio no fuera recordado ya por siempre, aunque difícilmente lo evitará pese a quedarse con el último parcial (16-24) y ‘sólo' 19 puntos abajo. Los doce jugadores de campo del Regal FC Barcelona que participaron en el partido anotaron al menos un punto, con destacada actuación para el gallego Fran Vázquez (14 puntos, con 5 de 5 en tiros de dos, y 4 rebotes), en línea de selección española, al compás de Lorbek (13+6) y Ricky Rubio (13).

En el Madrid quedarán secuelas más allá de la dolorosa paliza ante el eterno rival, que se coloca a un solo título de las 22 Copas que tiene en su historial el conjunto blanco, aún rey de una competición que no conquista desde 1993 en Coruña. En la final no participó uno de los jugadores franquicia de los últimos tiempos en la Casa Blanca, Louis Bullock, condenado al ostracismo por Ettore Messina, que también dejó en blanco, como es habitual, a Sergi Vidal y a uno de sus últimos fichajes, Ante Tomic, al que alguien colocó en la capital de España el apodo más desafortunado de la historia del baloncesto, el Gasol del Este. Cualquier parecido con la realidad es más que pura casualidad, es humor.

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