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El riesgo de los excesos con la gripe A

Los casos de gripe A siguen creciendo en el mundo en la misma proporción que comienza a disminuir la alarma por sus efectos. Parece que el temor inicial con el que fue recibido el riesgo de una pandemia ha dado paso a un nivel de alerta razonable en el que, sin bajar la guardia, se empieza a dimensionar el problema

el 16 sep 2009 / 02:14 h.

Los casos de gripe A siguen creciendo en el mundo en la misma proporción que comienza a disminuir la alarma por sus efectos. Parece que el temor inicial con el que fue recibido el riesgo de una pandemia ha dado paso a un nivel de alerta razonable en el que, sin bajar la guardia, se empieza a dimensionar el problema. Fue la Organización Mundial de la Salud, sin embargo, la que alertó de que la humanidad estaba en peligro, un promóstico que fue reflejado por los medios de comunicación de todo el mundo y que dio pie a la exageración con la que se ha actuado en algunos casos. Cabe decir, en primer lugar, que ante un riesgo sanitario es mucho mejor tomar medidas por exceso que por defecto. Nadie perdonaría que las administraciones hubieran actuado con relajación, sin activar todos los controles ante un riesgo evidente de contagio, que se ha propagado con rapidez en algunas zonas y que afecta a España como principal país afectado de la Unión Europea. Aún así, la situación actual demuestra que hay que profundizar mucho todavía en la cultura sanitaria de los países en vías de desarrollo, donde está el verdadero peligro. En España no está justificado el uso de mascarillas ni el virus corre alegremente por las calles. Y las personas infectadas por el H1N1, muchas menos que las que sufren gripe común -que provoca 3.000 muertes al año en nuestro país- están respondiendo bien al tratamiento y están en su mayoría en casa. Por eso no tiene mucho sentido la radical cuarentena de China o que países como Rusia cierren su frontera al sector porcino español, que factura casi 200 millones de euros anuales, cuando no hay riesgo por comer cerdo. La información y la prevención son fundamentales para que la mal llamada gripe porcina no cause un efecto demoledor por el exceso de alarma. El Gobierno de España está actuando con responsabilidad. El problema grave está en los países subdesarrollados, cuya cobertura sanitaria es frágil

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