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El rival que gafó el Ruiz de Lopera

La lamentable racha del Betis en su estadio, donde sólo gana muy de vez en cuando desde hace cuatro años, será puesta a prueba el sábado por el primer visitante que tuvo el coliseo verdiblanco después de su remodelación, en 2000. El Numancia, curiosamente, ganó aquel partido. ¿Casualidad?

el 16 sep 2009 / 00:38 h.

La lamentable racha del Betis en su estadio, donde sólo gana muy de vez en cuando desde hace cuatro años, será puesta a prueba el sábado por el primer visitante que tuvo el coliseo verdiblanco después de su remodelación, en 2000. El Numancia, curiosamente, ganó aquel partido. ¿Casualidad?

El Betis es el segundo equipo más malo de la Liga como local: su afición sólo le ha visto ganar dos veces en todo lo que va de temporada (Mallorca y Racing) y en cambio ha asistido a seis empates y cinco derrotas. El equipo de Paco Chaparro ha dejado ir 27 de los 39 puntos disputados en Heliópolis, una cifra espeluznante que contribuye a entender por qué está peleando por no descender a Segunda. La pésima trayectoria de los verdiblancos en su propio campo, sin embargo, no ha aparecido de la noche a la mañana, sino que viene de lejos. Siendo extremistas, casi podría decirse que el nuevo estadio ya nació maldito, por mucho que el arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, bendijese el 1 de enero de 2000 los remodelados Fondo y Gol Norte. Ocho días después, cuando el estadio se inauguró de verdad con el primer encuentro oficial que se jugaba en el rebautizado Manuel Ruiz de Lopera, el Betis perdió por 1-2. El rival era el Numancia.

Aquella derrota fue una auténtica sorpresa. El Betis de Carlos Timoteo Griguol ya empezaba a dejar los primeros indicios de lo que sucedería al final de la temporada, pero era duodécimo y su plantilla estaba a años luz de la del equipo dirigido por Andoni Goicoechea. Además, Alfonso marcó en el minuto 27 el primer gol en el nuevo estadio. En la segunda parte, sin embargo, sobrevino la catástrofe: el rumano Barbu, de penalti, empató en el 56' y el argentino Perico Ojeda, a tres minutos del final, dejó boquiabiertos a todos.

Tres días después de aquel primer palo, el Betis recibió al Mérida en los dieciseisavos de final de la Copa del Rey. En la ida había perdido por 1-0, pero su rival era un conjunto de Segunda y Griguol confiaba en remontar. No pudo ser. Los extremeños vencieron por 0-1 y pasaron a cuartos. Segundo partido en el nuevo estadio y segundo revés. Y la situación no mejoró de ahí al final de la campaña: el Betis disputó otros nueve partidos en casa y sólo ganó dos (Athletic y Barcelona, éste ya con Guus Hiddink); empató cinco y perdió los dos últimos, entre ellos el que significó el descenso (Real Madrid).

Con un nacimiento tan desafortunado no es de extrañar que el nuevo estadio del Betis haya vivido luego todo tipo de desventuras, entre ellas tres cierres. En el primero, el club sustituyó su casa por el Nuevo Colombino de Huelva (3-0 al Barça) y el Vicente Calderón de Madrid (0-1 ante el Mallorca). En los dos siguientes optó por La Cartuja, con un balance de dos derrotas (0-1 con la Real Sociedad y 0-2 con el Getafe) y dos empates (3-3 con el Villarreal y 1-1 con el Valladolid).

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