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El robo de las joyas de Eva Perón salta a la gran pantalla en '¡Atraco!'

el 17 oct 2012 / 10:18 h.

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Al igual que ocurrió en The Pelayos, su anterior filme, Eduard Cortés vuelve a dirigir una historia que, aunque extravagante, está basada en hechos reales: el robo de las joyas de Eva Perón durante la España franquista de los años 50.

   ¡Atraco!' vuelve a saciar las ganas de Cortés por abordar un "tema real" para llegar así a "terrenos que no podría alcanzar de otra manera", según ha manifestado este martes en declaraciones a Europa Press. Para ello, se ha rodeado de un elenco de lujo capitaneado por el argentino Guillermo Francella, a quien colocó en el centro de esta historia antes incluso de haberla escrito.

   Lo descubrió en El secreto de sus ojos, de José Campanella, donde vio su capacidad para "simultanear en sus ojos el drama y la comedia de una forma estrecha". Junto a él, los también argentinos Nicolás Cabré y Daniel Fanego, así como Óscar Jaenada y Amaia Salamanca completan el reparto.

   La cinta se desarrolla en Madrid en el año 1955. Las joyas de Evita han sido empeñadas en una joyería española por los ayudantes del General Perón para pagar sus gastos en el exilio. Sin embargo, la mujer de Franco, Carmen Polo, se encapricha y quiere comprarlas, por lo que fieles agentes peronistas tendrán que recuperarlas y evitar que esto ocurra.

LA PERPLEJIDAD "INFANTIL" DE FRANCELLA

   La perplejidad "casi infantil" que posee Francella en situaciones que sobrepasan al personaje es una pieza clave para conseguir aunar en esta película los géneros de thriller, comedia y aventuras. "Los atracadores son dos personas con buenas intenciones y unos chapuceros que generan situaciones grotescas en un marco muy duro como es el del franquismo", ha explicado.

   Llevar a cabo un atraco en el Madrid de los años 50 era algo "atípico", algo que los protagonistas desconocen y que les dota de "un punto de ingenuidad muy grande", por lo que la película se mueve de un estado anímico a otro, afirma Cortés. A pesar de ello, está seguro de que "los personajes despiertan tanta simpatía en el espectador que irá con ellos a donde haga falta".

   La España que el director retrata se aleja del país "siniestro y en blanco y negro" que la mayoría de las personas tienen en la mente. En cambio, el cineasta descubre en este filme el auge del consumismo dentro de la burguesía, la televisión, cada vez más habitual, y la presencia de las estrellas de Hollywood por las calles.

   Una de las apuestas que Cortés ha realizado en esta película es recuperar la importancia de los papeles secundarios, algo que en el pasado se tenía más en cuenta. "Antes la paleta de personajes era más abierta y a mí me gusta pensar en el mundo que les rodea a todos ellos", ha indicado.

   Óscar Jaenada es uno de esos personajes que aparecen en la película con su propia vida. El actor interpreta a Ramos, un inspector de policía "serio" que obtuvo el segundo puesto en su promoción, según explica el propio intérprete.

   Para mirar hacia el futuro "no puedes mirar aquí", admite Jaenada, quien acaba de empezar a rodar en Londres. En cambio, señala que aunque aquí "interesa mucho el cine americano, fuera el cine europeo interesa muchísimo y no somos conscientes".  "Para saber cómo es el cine español hay que salir de España", añade.

   En este sentido, indica que "fuera de nuestras fronteras el doblaje es visto como si fuéramos idiotas". En referencia a la última película de Juan Antonio Bayona, Lo imposible, grabada en inglés y doblada en español, Jaenada es claro: "O acabas ya con el doblaje o todo lo que ocurre es aún más freak de lo que había".

PÉRDIDA DE RESPETO AL CINE

   Tanto Jaenada como Cortés coinciden en su malestar respecto a la poca importancia que el Gobierno actual le da a la cultura y, en concreto, al cine. En palabras del actor, el cine necesita "el respeto de las instituciones". "Es una vergüenza y una falta de cultura", ha manifestado en relación con las últimas medidas tributarias que ha adoptado el ejecutivo.

   En este sentido, Cortés ha manifestado sentirse "muy crítico" con este asunto, porque el problema es "lo poco que parece que importa el cine" cuando, a su juicio, es un elemento cultural que favorece al país. En este sentido, ha lamentado que, al mismo tiempo que se promociona la "marca España", se permite una pérdida de identidad en el país. "Ya no quedan tiendas, todo son franquicias", ha lamentado

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