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El 'Rosamar' se hundió en "un minuto" tras engancharse un aparejo y volcar

El arrastrero "Rosamar", que naufragó el viernes a 24 millas al noroeste del puerto lucense de San Cibrao, se hundió "en un minuto" después de que un aparejo se enganchara en el fondo del mar y, al hacer de ancla con olas de seis metros, provocara el vuelco del barco y su posterior hundimiento.

el 15 sep 2009 / 19:29 h.

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El arrastrero "Rosamar", que naufragó el viernes a 24 millas al noroeste del puerto lucense de San Cibrao, se hundió "en un minuto" después de que un aparejo se enganchara en el fondo del mar y, al hacer de ancla con olas de seis metros, provocara el vuelco del barco y su posterior hundimiento.

Ésta es la versión que cuatro de los cinco supervivientes del naufragio expusieron, durante dos horas, en dependencias de Capitanía Marítima de Burela (Lugo), informaron a Efe fuentes de la investigación, que detallaron que los cuatro se encuentran "anímicamente mal".

Se trata de los portugueses Adriano Olibeira, Serginho Da Silva y Augusto Maia de Jesús, y el indonesio Casman, que ya declararon el viernes en la localidad lucense ante la Guardia Civil y la Policía Judicial tras ser dados de alta en el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña, según explicó a Efe el armador del barco, Jesús Lavaller. Todos ellos, junto a Luis Olibeira, que no llegó a tiempo a Burela para dar su versión pues fue dado de alta ayer sábado por la mañana, sufrieron hipotermia y diversas contusiones, informaron a Efe fuentes hospitalarias.

Los supervivientes detallaron que el aparejo arrastraba a 150 brazas del fondo y "embarró", es decir, se enganchó en el fondo del mar, lo que hizo de ancla y que entrara agua por la popa, pues había olas de "5 ó 6 metros", por lo que el barco escoró y volcó, y "en un minuto se hundió", según las mismas fuentes.

El naufragio del pesquero, con base en el puerto de la localidad portuguesa de Leixóes y trece tripulantes a bordo, ocho portugueses y cinco indonesios, ocurrió sobre las 07:48 horas del viernes a 24 millas al noroeste de San Cibrao. Tres de ellos, Mario Castaño da Silva -patrón del barco-, José Tomé -primer mecánico- y José Agraca -contramaestre de redes- fueron hallados muertos entre los aparejos del barco. Sus cadáveres, precisó Lavaller, permanecen en el tanatorio de Foz, donde son velados por sus familiares y diversas autoridades locales portuguesas, y serán repatriados a Portugal en cuanto tengan autorización para ello.

Otros cinco marineros están desaparecidos y el dispositivo de búsqueda rastrea la zona comprendida entre el lugar del hundimiento y Asturias, pues "la climatología nos lleva a pensar que puede estar allí" una segunda balsa con ellos a bordo, dijo a Efe la ministra de Pesca, Elena Espinosa.

Las embarcaciones "Irmáns García Nodal" y "María de Maeztu" permanecieron toda la noche rastreando la zona del hundimiento, a unas 24 millas al noroeste de San Cibrao, y el sábado por la mañana partió la aeronave "Rosalía de Castro", a la que se sumará el "Helimer Galicia" que será relevado por el "Pesca 2", informaron a Efe fuentes de Emergencias.

Sin embargo, el armador del barco confesó a Efe que tiene "pocas esperanzas" de hallarlos con vida, aunque "tenemos que cruzar los dedos y por lo menos recuperar los cuerpos", añadió. También el alcalde de Burela, Alfredo Llano, ve "difícil" que los desaparecidos sigan vivos, y aseguró a Efe que "la gente del mar está triste y solidaria" por lo ocurrido.

El barco hundido, de casco de acero y que había sido construido en el año 1978, tenía 34 metros de eslora y habitualmente operaba desde el puerto de Burela, a pesar de tener pabellón de Portugal, informaron a Efe fuentes de la Capitanía Marítima.

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