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El rostro soberbio del Betis B

La fe es un arma que esgrimen los inquilinos del fondo de la clasificación para resucitar. El Betis B, un once de calidad, apeló a su orgullo para firmar tablas ante uno de los máximos aspirantes al ascenso, el Granada.

el 15 sep 2009 / 04:16 h.

La fe es un arma que esgrimen los inquilinos del fondo de la clasificación para resucitar. El Betis B, un once de calidad, apeló a su orgullo para firmar tablas ante uno de los máximos aspirantes al ascenso, el Granada. Miguel Valenzuela, que debutó en el banquillo, imprimió un carácter ambicioso y agresivo a sus pupilos.

El entrenador bético dispuso una pizarra equilibrada y con una importancia capital de los flancos ofensivos. El 4-4-1-1 que planteó Valenzuela, con Fran Machado en la mediapunta y Carreño con el rol de definidor, revitalizó la medular verdiblanca, en la que Cañas, muy activo, catalizó las acciones elaboradas con criterio desde el inicio.

Sin embargo, el Granada, con un ataque certero, logró el 0-1 gracias a una oportunista diana de Zúñiga, que mandó a la red el esférico tras un pésimo blocaje de René. El tanto multiplicó las precauciones defensivas. El Betis B, con Toni e Isidoro veloces e insistentes, reculó y decidió buscar a sus piezas ofensivas con acciones más pausadas.

En una fase de dominio alterno, y en la que el ariete granadinista Gorka Pintado evidenció una calidad de superior categoría, Toni estableció el 1-1. El catalán batió a Félix Campo con un soberbio lanzamiento a balón parado. El gol espoleó al filial, que, con una manifiesta superioridad, replegó al Granada.

El segundo acto nació eléctrico. El bloque local asumió el control y monopolizó la posesión del esférico. El Granada, fundido en el plano físico, apenas inquietaba a René. Carreño, con un disparo seco y ajustado, acarició el 2-1 y, acto seguido, Fran Machado multiplicó las pulsaciones de Óscar Cano, técnico nazarí, con un zurdazo que se marchó alto por centímetros.

Injusto. Y cuando más intensificaba su dominio el B, Pino Blanco señaló un inexistente penalti que Gorka Pintado, letal, mandó a la red. Con 1-2 en el electrónico, el cuadro hispalense activó su cerebro para idear una estrategia que desarticulara la nutrida retaguardia rival. Rodri y Carreño, en una única acción, se estrellaron con la madera. Replegaba lento y parsimonioso el Granada cuando el colegiado decretó un penalti en el área visitante.

Félix Campo mandó a córner. El panorama concedía oxígeno a Valenzuela, que sacrificó a Fran Machado en detrimento de Parra. De sus botas nació el 2-2, obra de Isidoro. Desde entonces, ambos bloques apostaron por una lucha desde la trinchera y Ocaña, in extremis, estrelló una bala de fogueo en el poste. Soberbio filial. El descenso sólo es una pesadilla.

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