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El ruido y la suciedad de las calles encabezan las quejas ambientales

El Ecobarómetro 2010 resalta que un tercio de los sevillanos critican la contaminación acústica del tráfico o la movida.

el 30 nov 2010 / 20:18 h.

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Dos vecinos colocan carteles denunciando que el ruido de la botellona les impide dormir.

El ruido, la suciedad de las calles y los residuos sólidos urbanos son los tres principales problemas medioambientales que detectan los sevillanos en 2010. Son los datos que se traslucen del Ecobarómetro presentado por el delegado provincial de Medio Ambiente, Javier Fernández, como resultado de la encuesta realizada por el Instituto de Estudios Sociales Avanzados .

Los tres son competencia de los ayuntamientos, pero la Consejería de Medio Ambiente está dispuesta a tomar nota del resultado: "Es importante que casi el 35% de los ciudadanos lo consideren medioambiental y nos da una pista de cómo debemos actuar en el futuro", afirmó. El concepto de ruido es muy amplio: "para un vecino del Aljarafe puede ser el tráfico y para los que viven en núcleos urbanos pueden ser los bares de movida o vivir encima de un supermercado. Habría que darle la vuelta y pensar que los ciudadanos necesitan silencio".

La Junta tiene previsto, según anunció Fernández, "hacer un nuevo reglamento sobre contaminación acústica sin meternos en la autonomía local, pero sí con parámetros en los que actuar y que sirva como ordenanza base". En este sentido señaló que el consejero de Medio Ambiente, José Juan Díaz Trillo, ya se ha reunido con el presidente de la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP), Francisco Toscano, y que el texto aparecerá en los próximos meses.

En cuanto a la limpieza de las calles, recogida de basura y tratamiento de residuos, "la Consejería está trabajando en la creación de puntos limpios, modernizando los sistemas de recogida y sellando vertederos". "Cada vez hay menos vertederos ilegales, porque los municipios se han ido dotando de puntos limpios -el objetivo es que haya uno en cada pueblo de más de 5.000 habitantes- y los ciudadanos empiezan a usarlos en vez de vertederos ilegales o, como ocurría hace ya bastantes años, cuando se tiraban los muebles en las cunetas". Igual medida se está tomando en el caso de las baterías, pilas y aceites usado, "el ciudadano es cada vez más consciente", afirmó.

En este punto, el Ecobarómetro refleja como acciones más significativas en las que cada persona puede contribuir a mejorar el medio ambiente: el ahorro de agua en el hogar (82%), reducir el consumo de energía (80,5%), realizar los desplazamientos en transporte público, bici o a pie (el 61,8% lo hacen con bastante frecuencia), y en menor medida la compra de productos respetuosos con el medio ambiente (34%).

En el caso de la movilidad sostenible, los datos de la provincia de Sevilla están por debajo de la media andaluza. El delegado indicó que "se van a hacer nuevas acciones, como la interconexión de municipios cercanos para ir a pie o en bici", o, como en el trayecto Camas-Sevilla, con el Puente de Hierro reservado sólo para transporte público y bici para "que el usuario vea útil no usar el coche".

NATURALEZA. Otro elemento significativo que se deduce del estudio es la relevancia que conceden los habitantes de entornos de paisajes naturales a la protección en el desarrollo de sus municipios. "Los ciudadanos se identifican con sus entornos, ya no los ven como un obstáculo para el desarrollo sino como un valor añadido", expuso Fernández. Según los datos, el 51% de los residentes en entorno natural consideran que ha supuesto un impulso, mientras que sólo el 4,2% creen que ha sido un obstáculo. Estos datos son importantes "para la conservación".

Como medidas para mejorar la gestión de los espacios naturales, los encuestados apuntan en primer lugar a aplicar correctamente las normativas sancionadoras, seguida de limitar la expansión de construcciones, fomentar la agricultura ecológica, la ganadería tradicional y el turismo natural y aumentar la participación ciudadana.
Las abundantes lluvias de los últimos años han colocado la falta de agua como el último de los problemas medioambientales, mientras que los incendios forestales se sitúan como el principal peligro: "La percepción de pérdida es muy rápida. En tiempos de sequía es la falta de agua, lo que ha generado la conducta de ahorro de agua. Con los incendios sucede lo mismo, el comportamiento individual es cada vez más responsable".

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