Cultura

El saludo de dos imperios

La apertura al público del Pabellón de Portugal desvela la majestuosidad no ya de un estilo, sino de una mentalidad.

el 14 jun 2014 / 22:12 h.

Sevilla 14 06 2014: Pabellon portugal FOTO:J.M.PAISANO El Salón de Honor del Pabellón de Portugal, un espacio deslumbrante y elegantísimo que se asoma a la estatua del Cid. / Fotos: J.M. Paisano

Si no hubiese hecho tanto calor ayer, era para haber ido de etiqueta a visitar esta belleza olvidada. Era lo que pegaba. Atravesar el umbral (liberado, por una vez, de la prisión de sus dos augustos portones verdes), pedirle a la amable señorita de la gran mesa central uno de esos pasaportes naranjas que los visitantes usan para que se los sellen en las visitas a los pabellones y utilizarlo como carnet de baile escaleras arriba, en la despampanante sala principal desde cuyo balcón casi puede tocarse la cola de bronce de Babieca. Hace 85 años que se erigió esta preciosidad. Aunque mermada –sin Brasil, ya nada era lo mismo–, Portugal continuaba siendo en 1929 una potencia colonial con territorios en Asia y África. Macao, India, Angola, Mozambique... seguían confiriendo al espíritu luso un aire imperial (melancólico, pero imperial) cuya huella se observa por doquier en sus grandes ciudades, incluso a día de hoy, tanto por viejas como por bellas. Es una mentalidad de la que ese país jamás se ha arrepentido formalmente; ni siquiera en los peores trances. Y que se trajo a Sevilla cuando llegó el momento de organizar la Exposición Iberoamericana.

Ni Portugal ni España son hoy sombra de lo que fueron; tampoco es que entonces, a finales de los años veinte, estuviesen muy boyantes, pero ambas quisieron darle un sello de majestuosidad al acontecimiento aunque solo fuese por honrarse a sí mismas en un mundo muy alejado de aquellos gloriosos siglos de los galeones; un mundo que hacía ya tiempo que tenía otros protagonistas. Sin embargo, asomarse ayer a los ventanales de este caserón espectacular y ver desde detrás de los cristales la Sevilla creada para el 29 producía una curiosa emoción: la de estar presenciando el abrazo de dos viejos y achacosos imperios, antiguos vecinos y enemigos, que saben que ya les queda poco, pero a los que el frac les queda como a nadie y que todavía conservan la fuerza suficiente como para dar un puñetazo en la mesa. Y eso es este Pabellón de Portugal, hoy consulado:el puñetazo en la mesa de un país rebosante de dignidad. No es cuestión de dinero, ni de posesiones, ni de balanzas comerciales, ni de primas de riesgo: es una cuestión de mentalidad. Sevilla 14 06 2014: Pabellon portugal<br />

FOTO:J.M.PAISANOLas escaleras, los faroles... Qué aspecto tan imponente y luctuoso tiene la madera en los buenos edificios portugueses. Madera oscura, torneada, traída en barco desde ignotos lugares, convertida en pesadumbre, en nostalgia. Cuántas docenas de paisanos subieron y bajaron ayer por esas escaleras gemelas que a ambos lados del edificio pasean al visitante de abajo arriba y de arriba abajo, mostrándole mientras tanto, para hacerle más liviano el tránsito, una serie de fotografías en sepia que muestran cómo era el pabellón entonces, en la Exposición, y qué cosas enseñaba al mundo. Y si hay que hablar de madera, los artesonados del vestíbulo merecen mucho la atención, combinando los escudos de las distintas provincias y colonias portuguesas. Fue Portugal la que quiso estar en Sevilla. No era la idea inicial; en un principio, se pensaba hacer algo más familiar, más hispanohablante, pero fue la solicitud de Lisboa –aceptada, por supuesto– la que redimensionó el concepto como algo iberoamericano. Gracias a ello se consiguió, además, que Sevilla goce hoy de ese tesoro que es el Salón de Honor de la planta alta, que el público en general podrá volver a visitar gratis el viernes y el sábado de la semana que viene, entre las once de la mañana y las dos y media de la tarde. El último fin de semana, por cierto, de esta iniciativa municipal que consiste en facilitar el acceso –en mayor o menor medida– a pabellones de la Sevilla de 1929 que por lo general quedan fuera de las rutas de navegación de la feligresía. Sevilla 14 06 2014: Pabellon portugal<br />

FOTO:J.M.PAISANOUna colección de doce edificios que suma a su interés propio el de disponer de unos folletos editados por el Ayuntamiento donde se va explicando a la gente quiénes construyeron cada uno de ellos, cuándo, con qué estilo, qué cosas había... De este de Portugal cuenta, por ejemplo, que su estilo es el Neo-Juan IV (una especie de neobarroco) y que lo diseñaron los hermanos Rebelo de Andrade. Habla de sus salones y patios, de sus pinturas y decoración. Reunir todos estos trípticos puede ser una interesante forma de ponerse al día en la materia. Eso sí, ojo con los horarios, que no son los mismos en todos: el sábado y el domingo que viene, de 11 a 14.30, se pueden ver los de Colombia, Argentina y Marruecos. Entre semana, los hay que abren mañana y tarde excepto el lunes (Museo Militar, Pabellón de EEUU y de Perú) y los que tienen unos horarios específicos –en algún que otro caso, bastante lioso–. Pero el lío se resuelve yendo a cualquiera de ellos, donde regalan un plano con los horarios, el folleto en cuestión y ese ya mencionado pasaporte para que se lo acuñen al visitante en cada uno de los destinos de la ruta. O para que lo use como carnet de baile en la sala más hermosa del Pabellón de Portugal, siempre que no haga mucho calor. Por lo del frac.

  • 1