El Santo Entierro cierra una Semana Santa esplendorosa en Utrera

Tras una Semana Santa donde la meteorología respetó finalmente las estaciones de penitencia de las hermandades, Utrera puso ayer el broche de oro a siete intensas jornadas con el desfile procesional de la Vera-Cruz, que paseó al Santísimo Cristo Yacente y a Nuestra Señora de los Dolores antes de que las campanas de la parroquia de Santa María anunciaran la resurrección de Jesús.

el 03 abr 2010 / 18:44 h.

La urna de carey, plata y nácar del Santo Entierro de Utrera lleva al Cristo Yacente.
En una preciosa tarde de Sábado Santo, el impresionante paso con la urna de carey, plata y nácar recorría las calles de la ciudad en medio del cortejo de nazarenos, vestidos de riguroso luto negro. Acompañando el protocolario paso, en la segunda parte del itinerario, caminaron tras las andas procesionales los miembros de la corporación municipal, con el alcalde, Francisco Jiménez, a la cabeza, así como otras autoridades y los miembros del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, asociaciones y agrupaciones religiosas, entre éstas una escolta en representación de la Orden del Temple. Cuatro hachones iluminaban la lúgubre escena que prácticamente servía de cierre a la Semana Santa de Utrera.

Tras este paso, el palio con la Virgen de los Dolores acompañó, en soledad, la última estación de penitencia de la primavera. A diferencia del viernes, en que procesionó vestida de Reina y con ricos bordados, la dolorosa salió a la calle en un paso con un negro palio de guipur y azabache; manto y saya negros; y las manos de la Virgen entrelazadas.


De esta forma llegaba a su fin una semana cargada de emociones que tuvo el comienzo de sus días grandes el Jueves Santo, enlazándolo con la Madrugá y Viernes Santo. Y es que, de nuevo, Los Gitanos pusieron en la calle su forma de entender la fe y la devoción, con el cante a sus titulares, que volvieron a regresar a la calle Nueva tras el éxito del pasado año. Precisamente, si hay algo esperado estos días en Utrera, es sin duda saber qué exorno llevarán los titulares de la cofradía. Así, mientras que el Cristo de la Buena Muerte mostró una estética clásica luciendo lirios de color morado, el palio de la Virgen de la Esperanza contó con flores de distinto tipo, con tonos rosa y violáceo.

Casi sin darse cuenta, la ciudad pasó del folclore tradicional de los gitanos a la estampa clásica de una de las cofradías más señeras, con Jesús Nazareno y la Virgen de las Angustias. Estampas de cofradía romántica dejó la corporación religiosa a su paso por los barrios de Santa María y Santiago, donde cada año es mayor la afluencia de público; y de procesión popular en su regreso a la capilla de San Bartolomé o en la plaza de Santa Ana, a punto de comenzar la Carrera Oficial, donde se vive otro de los momentos destacados de la Semana Santa: las tres caídas de Jesús Nazareno que, en esta ocasión, fueron dedicadas a los enfermos, a los difuntos y al pueblo de Utrera.

Ya el cierre de la penúltima jornada cofrade tuvo como protagonista a la hermandad de los Milagros, que estrenaba un nuevo paso para su crucificado y que, en riguroso silencio, volvió a salir desde la puerta del Sol -también llamada de la Pastora- de Santa María, en lugar de hacerlo por la puerta del Perdón, como es lo tradicional.

Pero la Semana Santa en Utrera tuvo a la Vera-Cruz como encargada de poner el cierre, pero no solamente con su presencia ayer por las calles, sino como otra de las protagonistas del Viernes Santo, cuando la Virgen de los Dolores acompañó en su caminar al imponente paso de misterio de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna.

Hoy, con todos los pasos en sus respectivos templos, Utrera vivirá la resurrección de Cristo con la procesión del Santísimo Sacramento de Jesús bajo palio que, con la presencia de todas las hermandades, recorrerá el entorno de Santa María antes de empezar la larga cuenta atrás para la Cuaresma de 2011.

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