El ‘secreto’ aniversario de los candelabros

El tesoro hallado en la ciudad cumplió 75 años cuando el del Carabombolo hacía 50.

el 07 ene 2011 / 19:48 h.

Los miembros de una peña de la época posan con el hallazgo.

Cuando se celebraba el medio siglo del descubrimiento del Tesoro del Carambolo en Camas, otro impresionante -pero mucho menos conocido- hallazgo en la provincia de Sevilla cumplía 75 años. Pero esta efeméride pasó sin pena ni gloria. Se trata del descubrimiento el 26 de abril de 1923 de los mal llamados Candelabros de Lebrija, porque en realidad no son tales, sino, casi con toda probabilidad, algún tipo de objeto de culto, aunque ni en estos están seguros todavía los expertos. Sin embargo, como inicialmente se pensó que eran candelabros, pasaron con tal denominación a la historia y es así como actualmente se exhiben -una réplica lógicamente- en el Museo Arqueológico Nacional, que encierra los originales bajo llave por su excepcional valor.

Porque ésta es la historia de un tesoro perdido por la provincia. Y es que mientras el Tesoro del Carambolo se quedó en Sevilla, las seis piezas de oro halladas en la finca de la Higuera del Pinteño, en la ladera del castillo de Lebrija, terminaron en Madrid en 1926, después de tres años de disputa entre las administraciones, los propietarios del terreno, los que las encontraron...

La composición de los seis es muy similar: oro y una aleación de plata con algo de cobre, y los especialistas lo atribuyen a tecnología vinculada a talleres atlánticos. Son del final de la Edad de Bronce. De algo más de un kilo cada una, datan de finales del siglo VII antes de Cristo. Se cree que fueron empleados por los tartésicos para el culto, bien fuera en un altar bien bajo una puerta como medio de protección.

Pero precisamente por su distancia del lugar de origen y también por la falta de una contextualización como sí se da en el Tesoro del Carambolo, su efeméride pasó totalmente desapercibida, frente a los diversos fastos organizados en torno al descubrimiento del cerro de Camas y que todavía tienen continuidad en el reabierto debate sobre una exhibición de los originales en vez de las réplicas. "En el caso del Tesoro del Carambolo, se sucedieron recientemente excavaciones arqueológicas en el lugar donde se encontró, lo que permitió contextualizarlo todavía más, con otros importantes hallazgos, que incluso variaron su origen, pero en cambio, en Lebrija no se ha investigado en torno a la ladera del castillo", expone la arqueóloga municipal de esta ciudad, Agustina Quirós. Ésta indica que una intervención en torno al castillo podría incluso permitir encontrar "el santuario" al que se cree que estarían vinculados los falsos candelabros.

Es más, ésta es otra similitud con el hallazgo de Camas, la de la existencia de un antiguo templo en torno al tesoro. "Como se encontraron en una fosa a bastante profundidad y revestida de ladrillo, esto indica que hubo intencionalidad de esconderlos allí, que pertenecían a otro lugar", apunta, al tiempo que arguye que éste no estaría muy lejos, porque en esa época "nadie andaría 100 kilómetros para ocultar un tesoro". De hecho, está bastante convencida: "Eran valoradas por su funcionalidad, por lo que lo más seguro es que no estuvieran enterradas en el lugar al que pertenecían, que seguramente era un antiguo santuario".

En su opinión, "es probable que si el día de mañana se interviniera en el lugar se pudiera documentar una secuencia e incluso encontrar el santuario". En cuanto a su origen, comparte "la hipótesis más aceptada de que podrían ser elementos con valor sagrado y parte de un ritual asociado al poder o a una divinidad".

La concejal de Cultura, Lola Gómez, justifica en las dificultades y trabas que hay para cualquier traslado de este tipo de piezas el hecho de que el Ayuntamiento de Lebrija ni siquiera se planteara montar una exposición, aunque fuera con alguna réplica, en torno al tesoro, como sí se hizo en Camas cuando su descubrimiento cumplía 25 años menos. "Cuando quisieron llevarse la Dama de Elche, este municipio peleó por ello durante 10 años", recuerda la munícipe.

Del mismo modo, sostiene que el Ayuntamiento de Lebrija prefiere no meterse "en batallas perdidas de antemano", porque además los recursos son limitados. No obstante, resalta el trabajo en torno al patrimonio que se realiza desde este pueblo, uno de los pocos de Sevilla que cuenta con arqueólogo municipal.

En cuanto a la posibilidad de emprender excavaciones arqueológicas en torno al castillo el día de mañana para intentar encontrar el santuario al que pertenecerían, la concejal es realista por la falta de dinero para una intervención de este tipo. "Sería estupendo, pero eso requiere inversión, y la participación de otras administraciones", concluye la responsable municipal de Cultura.

  • 1