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El secreto de Alibabá

Si le preguntara por Alibabá, usted probablemente haría referencia al conocido personaje del relato de las Mil y Una Noches, a los cuarenta ladrones o al famoso Ábrete Sésamo...

el 16 sep 2009 / 05:45 h.

Si le preguntara por Alibabá, usted probablemente haría referencia al conocido personaje del relato de las Mil y Una Noches, a los cuarenta ladrones o al famoso Ábrete Sésamo. Sería más difícil que se acordara o supiera de la mayor empresa de comercio electrónico del mundo con este nombre. Alibaba es una corporación china que cuenta con millones de clientes repartidos por todo el planeta. Presta sus servicios a la mitad de los 230 millones de usuarios chinos de internet, con una mayoría ya conectada en banda ancha. China es el país con más internautas del mundo, incluidos los Estados Unidos, con un desarrollo de internet equivalente a sus eficaces sistemas de censura informativa.

Su fundador, Jack Ma, es de aspecto frágil, de cara aniñada y de corta estatura. Nació en Hangzhou, China, hace 44 años, en una familia sin recursos y acostumbrada a sufrir la represión política. Fue un mal estudiante, pésimo en matemáticas, con una extraordinaria habilidad para la comunicación. Le apasionan las historias románticas de artes marciales, con héroes justicieros fuera de la ley. Como en una de estas novelas, sufrió un secuestro perpetrado por la mafia americana. Este año la revista Time lo ha situado como una de las 100 personas más influyentes del mundo. A menudo explica que las grandes fortunas se han hecho por aquellos que vieron oportunidades donde los demás no las veían. Para él la crisis no es un periodo diferente a otro, en cuanto a las posibilidades de hacer nuevos y originales negocios. Su lema es "tu mayor enemigo eres tu mismo; tu peor oponente es el tiempo y tu mayor fracaso es abandonar". Usa frases como la "empresa es un ecosistema" o "cualquiera puede hacerlo".

Jack Ma se ve como un explorador de oportunidades fuera de los límites convencionales. Filosofa con las virtudes del comercio electrónico, como una palanca para cambiar economías locales, para desmentir la geografía económica o para cuestionar los modelos empresariales. Afirma que "las pequeñas y medianas empresas son como granos de arena en la playa. Internet puede unirlos en una fuerza invencible capaz de reventar grandes piedras. La virtud de internet es que usa lo pequeño para competir con lo grande, usa lo rápido para competir con lo lento".

Estos días se ha hablado mucho, y con razón, de la terrible represión de las minorías en China. Pero también ocurren allí hechos de otra naturaleza, normalmente ignorados, que nos ayudarían a entender que la economía y sus crisis no se reducen a una combinación de ingentes recursos públicos, voluntarismo individual y el simple transcurso del tiempo. Tecleen la palabra Alibaba en su buscador de internet. Escojan entre las referencias a las Mil y Una Noches o a las contundentes páginas de esa empresa. Verán que todas relatan la necesidad de inventar una historia nueva, cada día, para sobrevivir. Porque es verdad que existe una cueva con el tesoro de la prosperidad, pero para entrar en ella hace falta algo más que un simple y vano Ábrete sésamo.

Abogado

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