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El secreto de los bares de Sevilla es la sonrisa

Un grupo de 14 expertos se acaba de dar cuenta ahora de que camareros amables, sonrisas al cliente y su aliño de gracia equivalen a bares llenos (o menos vacíos, con la crisis que está cayendo). Es una de las conclusiones de un estudio de la Universidad de Sevilla y el Instituto Andaluz de Tecnología, pero en los establecimientos de Sevilla llevan años sabiéndolo.

el 16 sep 2009 / 04:24 h.

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Un grupo de 14 expertos se acaba de dar cuenta ahora de que camareros amables, sonrisas al cliente y su aliño de gracia equivalen a bares llenos (o menos vacíos, con la crisis que está cayendo). Es una de las conclusiones de un estudio de la Universidad de Sevilla y el Instituto Andaluz de Tecnología, pero en los establecimientos de Sevilla llevan años sabiéndolo.

Es el caso de la taberna Quitapesares, cerca de Santa Catalina. Su dueño, el cantaor Pepe Peregil, lo tiene claro desde pequeñito: amabilidad ante todo, es de sentido común.

"La amabilidad en los bares se está perdiendo porque hoy día muy pocos dueños de bar trabajan en la barra. Y ha entrado mucho personal de fuera que no entiende nuestra forma de ser". Todo un reducto sevillano, sus clientes, muchos parroquianos con larga militancia están contentísimos, como Rafael Baña. Extranjeros, sólo llegan los bien informados.

Más a mano a los que llegan por el AVE queda el bar Carlos Alberto, en Santa Justa, donde un rótulo aclara desde tiempo inmemorial (el los anteriores dueños) qué hace distinto al local: "especialidad en simpatía", promete a la entrada. ¿Son simpáticos? ¿Y con los guiris? Mahsa Monsefian, una cliente iraní que conoce los bares de medio mundo, expone que las barras de Sevilla tienen un sobresaliente en simpatía.

Muy habituados a tratar con extranjeros, en el Coloniales (plaza de San Pedro): "La amabilidad que tenemos en los bares de Sevilla no la hay en ningún sitio, excepto Cádiz, claro", espeta la camarera Rocío Valero. Los clientes Karla Esbona, de Perú, y Pablo Escobar, de Jerez de la Frontera, están contentísimos por el trato y la profesionalidad en la hostelería que se han encontrado en Sevilla: "los camareros son simpáticos y la atención es muy buena".

Manuel Rodríguez, camarero de La Giganta (Santa Catalina), explica por qué hay que ser amable tras la barra: "es el cliente quien se deja el dinero, y una sonrisa bien vale una propina". Así que los redactores de la Investigación para la identificación de los aspectos más influyentes en la mejora del atractivo turístico de una ciudad mediante la técnica Concept Mapping (aplicación a la ciudad de Sevilla) ya saben que los hosteleros les venían haciendo caso desde antes que se pusieran a elucubrar.

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