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El secuestrador de Morón ya había sido denunciado por amenazas

Alfonso R.E., el hombre de 47 años que el sábado mató a la mujer de su hermano de dos tiros de escopeta y luego se suicidó de otro disparo, ya había amenazado antes a su hermano. Fuentes de la investigación confirmaban ayer que el hombre, miembro de una familia muy conocida en Morón, tenía antecedentes penales ya que su hermano lo denunció por estas amenazas, vinculadas a los problemas que mantenían por el reparto de una herencia quizá acrecentados por su dependencia de las drogas. El agresor hizo realidad sus augurios secuestrando durante horas a su cuñada y también a la madre y a la nieta de ésta, a quienes liberó antes de acabar con la vida de su víctima en su casa de la calle Gines, en Los Salesianos.

el 05 dic 2010 / 17:36 h.

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Agentes de la Policía custodian la entrada al domicilio.

Los funerales por el secuestrador y por su víctima se oficiaron ayer tarde en dos iglesias distintas de Morón, antes de que el agresor fuera incinerado en Marchena y la víctima en Arahal, según informó el Ayuntamiento, que había decretado un día de luto oficial y había convocado una concentración que tendrá lugar mañana a mediodía a las puertas del Consistorio para "apoyar a la familia" y en señal de "repulsa hacia el homicidio". El alcalde, Alfonso Angulo, se mostró ayer convencido de que será un acto "multitudinario, teniendo en cuenta que la víctima pertenecía a una familia muy conocida, así como por las dramáticas circunstancias en que se ha producido la muerte de la mujer".

El regidor de este municipio de la Sierra Sur calificó los hechos como catastróficos, ya que la noche terminó "de la peor manera posible, aunque dentro de lo malo tenemos que destacar que, gracias a la intervención de la Policía, se han podido salvar dos vidas".

En el municipio, el suceso centraba ayer la atención de los vecinos, que remarcaban el carácter agresivo de Alfonso, que debía de haber preparado minuciosamente el crimen porque incluso ideó una artimaña para entrar en la casa: embarcó un balón en la casa de su cuñada en un momento en que su hermano no estaba en la vivienda, y pidió a unos chavales que llamaran a la puerta para reclamarla. Entonces accedió a la vivienda con dos escopetas, sobre las cuatro y media de la tarde. Horas después mató con una de ellas a la mujer, de unos 50 años, y luego se suicidó.

El hombre también retuvo en la casa a la madre de su cuñada, una mujer de unos 90 años, y a su nieta -nieta también de su hermano, y por tanto sobrina nieta suya-, de unos tres años.

La tarde se fue tiñendo de negro conforme pasaban las horas. Los propios niños dieron la voz de alarma al ver al hombre entrar armado en la casa, situada entre las calles Gelves y María Auxiliadora, y poco después la propia víctima confirmó a la Policía Nacional que su cuñado la tenía secuestrada.

Durante cuatro horas de angustia el hombre liberó a la anciana y a la pequeña, pero su cuñada no corrió la misma suerte. Hasta el lugar se desplazaron numerosos familiares y amigos, que esperaban noticias congregados junto a la casa. Los vecinos seguían ayer conmocionados por el desenlace del suceso. Todo el pueblo conocía los problemas del agresor con su familia, aunque la mayoría pensaba que se debían a su "adicción a las drogas".

 

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