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El Senado de EEUU aprueba el rescate financiero

El Senado de EE.UU. aprobó hoy un plan de rescate financiero de 700.000 millones de dólares, que contiene una serie de medidas dirigidas a ablandar a sus detractores en la Cámara de Representantes. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 16:06 h.

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El Senado de EE.UU. aprobó hoy un plan de rescate financiero de 700.000 millones de dólares, que contiene una serie de medidas dirigidas a ablandar a sus detractores en la Cámara de Representantes.

Con 74 votos a favor y 25 en contra, los senadores, entre ellos los candidatos presidenciales Barack Obama y John McCain, aprobaron el plan, cuando faltan 34 días para los comicios generales y la economía figura como tema dominante.

En una declaración escrita, el presidente George W. Bush elogió la aprobación del controvertido plan, al que calificó como "clave para la seguridad financiera de todo estadounidense".

Según Bush, la medida facilitará el acceso a crédito para la pequeña empresa, las familias y los gobiernos locales y estatales, y la Cámara de Representantes acabará apoyándola.

"El pueblo estadounidense espera, y así lo exige nuestra economía, que la Cámara apruebe este buen proyecto de ley y lo envíe a mi despacho", puntualizó.

La Cámara de Representantes, que el lunes rechazó la versión original de la medida en una votación de 205-228, tiene previsto votar el salvavidas de Wall Street este viernes.

Sin embargo, no está claro si el plan logrará allí los 218 votos para su aprobación, ya que algunos demócratas conservadores, preocupados por el abultado déficit, quieren explicaciones sobre cómo se financiarán algunos de los recortes tributarios.

La meta es persuadir a los 133 republicanos que hicieron que el plan naufragara el lunes. En todo caso, se requeriría el "sí" de 12 legisladores para superar la votación anterior.

Richard Gaylord, presidente de la Asociación Nacional de Agentes de Bienes Raíces, afirmó en un comunicado que la medida ayudará a "restablecer la confianza en el sistema financiero nacional" porque, entre otras cosas, contribuirá a la estabilización de los precios y ventas de casas, facilitará el crédito y protegerá los ahorros para la jubilación.

Entre los senadores que dieron el "sí" al proyecto, que supone la mayor intervención estatal en la empresa privada en varias décadas, figuraron Obama, su compañero de fórmula, Joe Biden, y Hillary Clinton. El senador Edward Kennedy, que se recupera de cáncer cerebral, no estuvo presente.

Al final, 40 demócratas, 33 republicanos y el independiente Joe Lieberman votaron a favor de la medida, mientras que 9 demócratas, 15 republicanos y el independiente Bernie Sanders, lo rechazaron.

Durante el debate, de casi seis horas, los senadores pintaron un panorama sombrío si se rechazaba el plan, en momentos en los que tanto los negocios como los consumidores afrontan restricciones de crédito.

"Podríamos ver el cierre de miles de negocios, la pérdida de millones de empleos, a lo que seguiría una larga y dolorosa recesión. En otras palabras, esta no es solo una crisis de Wall Street, es una crisis estadounidense", advirtió Obama.

Para ablandar a los detractores del "rescate" de Wall Street en la cámara baja, el Senado incluyó alivios fiscales y medidas que benefician al ciudadano medio relacionadas con la protección de los depósitos bancarios, y medidas sanitarias.

La "Ley de Estabilización Económica" pasó de 102 páginas en su versión original del lunes, a un total de 451 páginas.

El eje central del acuerdo es que el Departamento del Tesoro podrá adquirir la deuda de mala calidad de los bancos por importe de hasta 700.000 millones de dólares.

De ellos, tendrá 250.000 millones disponibles de inmediato y otros 100.000 millones si Bush lo considera necesario. El Congreso puede retener los 350.000 millones restantes si no está satisfecho con el desempeño del programa.

Entre otros elementos, la medida elevó de 100.000 a 250.000 dólares la garantía que se aplica a los depósitos de los clientes bancarios.

La Comisión de Valores de EE.UU. también podrá suspender las normas de contabilidad que permiten a las empresas ajustar sus activos al valor del mercado.

Desde la Casa Blanca hasta los pasillos del Congreso, el mensaje ha sido el mismo: se cierra el grifo de los préstamos y eso tiene graves consecuencias para los hogares, fábricas, negocios, e incluso ciudades y municipalidades.

La ralentización económica en EE.UU. tiene repercusiones para las compañías internacionales debido al alto volumen de importaciones.

Los senadores reconocieron que la medida no es perfecta, pero que al menos contiene protecciones para los contribuyentes y mecanismos para supervisar la eficacia del plan.

El senador republicano Mel Martínez, que votó por el plan, afirmó que ya habrá tiempo, en la sesión legislativa que comienza en enero próximo, para evaluar la crisis y debatir una reforma regulatoria del sector financiero.

Agregó que se limitarán las compensaciones de los ejecutivos empresariales participantes en el programa, y la medida ayudará a mantener abierto el acceso al crédito.

La escasez de crédito es preocupante, tomando en cuenta que la mayoría de los estadounidenses tampoco tiene un "colchón" de ahorros para capear crisis y sus salarios, por lo general, apenas cubren los efectos de la inflación.

La congelación del crédito no aqueja únicamente a Estados Unidos: también los bancos en otras regiones del mundo han restringido la concesión de financiación.

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