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"El Señor nos reconocerá si nosotros lo hemos reconocido en el pobre"

El Papa optó en su intervención catequista por el tema de las Bienaventuranzas manifestando su importancia en nuestra vida

el 07 ago 2014 / 10:00 h.

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Por María José Atienza El tema elegido para esta catequesis papal fueron las Bienaventuranzas. Un «programa de vida» que además, como destacó el Santo Padre durante su intervención, trae consigo el «protocolo» con el que nos juzgará el Señor en el que «no tendremos títulos, créditos o privilegios que excusar. El Señor nos reconocerá si a nuestra vez nosotros lo habremos reconocido en el pobre, en el hambriento, en los indigentes y marginados». papa-franciscoLa reanudación de las catequesis previas al rezo del Ángelus de los miércoles en el Vaticano ha supuesto una nueva oleada de peregrinos, italianos y de todas las nacionalidades, en este tradicional encuentro. El papa Francisco rezó ayer la oración mariana en el Aula Pablo VI colmada de peregrinos italianos y del mundo. Otros siguieron la catequesis en las pantallas gigantes de la plaza del Santuario de San Pedro. Recogiendo la catequesis sobre las Bienaventuranzas que ya comenzó antes de las vacaciones estivales, el papa Francisco ha realizado una pequeña síntesis de los últimos temas tocados en estos encuentros donde «hemos visto cómo la Iglesia constituye un pueblo, un pueblo preparado con paciencia y amor por Dios, y al cual todos estamos llamados a pertenecer». Tras este breve recuerdo, el Sumo Pontífice ha destacado la «novedad» que caracteriza a la Iglesia, ese «pueblo nuevo, que se funda en la nueva alianza establecida por el Señor Jesús con el don de su vida. Esta novedad no niega el camino anterior ni se contrapone a él, sino lo lleva hacia adelante, lo lleva a cumplimiento». El Papa continuó la catequesis subrayando la figura de Juan Bautista «que hace de bisagra entre el Antiguo y el Nuevo Testamento: la de Juan el Bautista. Para los Evangelios Sinópticos es el «precursor», el que prepara la venida del Señor, predisponiendo al pueblo a la conversión del corazón y a la acogida de la consolación de Dios, ya cercano. Para el Evangelio de Juan es el «testigo», ya que nos permite reconocer en Jesús aquel que viene de lo alto, para perdonar nuestros pecados, y para hacer de su pueblo su esposa, primicia de la nueva humanidad». Una figura «puente entre la promesa del Antiguo Testamento y su cumplimiento, entre las profecías, y su realización en Jesucristo». Bienaventuranzas, el camino de la felicidad. En esta línea del nuevo pueblo y la nueva alianza, el papa Francisco señaló que «Como Moisés había pactado la alianza con Dios, en virtud de la ley que recibió en el Sinaí, así Jesús, desde una colina junto al lago de Galilea, entrega a sus discípulos y a la multitud una nueva enseñanza que comienza con las Bienaventuranzas». Las Bienaventuranzas, destacó el papa Bergoglio «son el camino que Dios indica como respuesta al deseo de felicidad inherente al hombre, y perfeccionan los mandamientos de la Antigua Alianza. Estamos acostumbrados a aprender los Diez Mandamientos, seguramente todos ustedes los saben, en catequesis los hemos aprendido. Pero no estamos acostumbrados a repetir las bienaventuranzas». Siguiendo su habitual diálogo con los participantes en esta catequesis, el Papa Francisco invitó a los presentes a recordar juntos las Bienaventuranzas «y grabarlas en nuestros corazones». El aula Pablo VI y la Plaza de San Pedro se convirtieron en escenario de una singular catequesis en la que peregrinos y Papa recordaron las ocho bienaventuranzas descritas en el Evangelio de San Mateo. Tras este recordatorio el Santo Padre dio a los presentes la «tarea» de «llevar siempre un pequeño Evangelio con ustedes, en el bolsillo, en la bolsa, ¡siempre!, o aquél que tienen en casa. Llevar el Evangelio y en los primeros capítulos de Mateo, en el cinco, están las Bienaventuranzas. Y hoy, mañana, en casa, léanlas». Para finalizar, el Papa, que viajará a Corea en los próximos días para participar en la VI Jornada de la juventud asiática, incidió en que «las Bienaventuranzas son el retrato de Jesús, su modo de vida; y son el camino hacia la verdadera felicidad» y destacó «Además de la nueva ley, Jesús nos entrega también el «protocolo» con el que seremos juzgados, porque en el fin del mundo seremos juzgado, y, ¿cuáles serán las preguntas que nos harán allá?». El Papa respondió a estas ideas recordando que «No tendremos títulos, créditos o privilegios que excusar. El Señor nos reconocerá si a nuestra vez nosotros lo habremos reconocido en el pobre, en el hambriento, en los indigentes y marginados, en quien sufre y está solo... Este es uno de los criterios fundamentales para la verificación de nuestra vida cristiana, con el que Jesús nos invita a medirnos cada día». Tras la catequesis el Papa saludó a los peregrinos recordando la fiesta de la Transfiguración del Señor que se celebraba ayer.

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