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El Sevilla Atlético suma un punto en Puertollano

El filial sevillista logró un valioso empate en el complicado terreno de juego del Puertollano

el 21 nov 2010 / 20:14 h.

El Sevilla Atlético se llevó un punto de Puertollano, ciudad inexpugnable hasta la fecha, después de igualar un partido en el que estuvo por delante media hora, y llegó a mandar hasta por dos goles, pero en el que pecó de conformismo ante el empuje del conjunto local, que se alió con el fútbol por primera vez en el curso para derrochar quilates en un partido que mereció ganar, pudo perder, pero acabó empatando.

El Sevilla Atlético se llevó en la mochila el honor de ser el primer equipo en ver portería en el nuevo Ciudad de Puertollano, un estadio que acerca al público al terreno de juego y aleja las líneas sobre el campo. El césped, largo y ancho como nunca, despistó por momentos a todos los jugadores.

Más al Puertollano que al Sevilla, que tan sólo tuvo que arroparse atrás para ejecutar el mortal arma del contragolpe. En medio de esa incertidumbre inicial que hacía que los equipos se removieran en el césped como lo hace un niño con un traje nuevo, Ormazabal, el más fiable de los jugadores azules, tembló en una cesión atrás y regaló el esférico para Luis Alberto, que sólo tuvo que batir cruzado a Sebas. Sin quererlo, el delantero hispalense había escrito su nombre en la historia del nuevo estadio.

El gol golpeó en la línea de flotación del conjunto local, que se resintió al ponerse por detrás en el marcador. El filial sevillista, en cambio, se sentía como pez en el agua en una tarde de manta y paraguas en la que el partido iba a deparar grandes emociones. Desde el gol visitante hasta la media hora de juego, el terreno de juego presenció cómo los dos equipos repartían espadas para la pelea, puro fútbol y velocidad las locales, colocación y transiciones vertiginosas para los visitantes.

A pesar de que, desde entonces, el guión pareció definido, saltó por los aires en una jugada a balón parado. El centro envenenado de Jairo buscaba una cabeza o el palo largo, y como ninguna cabeza lo encontró, el palo largo lo alojó en la portería de Sebas. Casi sin emplearse a fondo, el líder había conseguido doblar su ventaja. Y pudo hacer la herida aún más grande, pero una cabalgada en solitario de Rodri fue abortaa pro la manopla de Sebas, cuando el estadio entero se mascaba la tragedia.

Entonces, el Puertollano despertó. Empezó a pedir para sí pelota y fútbol y circuló con criterio en el centro del campo, haciendo bailar al filial hacia los costados. En una de esas, una transición mal defendida por los visitantes, acortaron distancia los azules, gracias a la astucia de Xisco, valiente ante Dani Jiménez y resolutivo a puerta vacía. El Puertollano había abierto antes del descanso una puerta a la esperanza.

En la segunda mitad, el filial sevillista salió dispuesto a apuntalar su ventaja, pero no lo logró. Desde el inicio, el Puertollano fue dueño de la pelota y los mejores acercamientos fueron suyos. Empezó con centros sin rematador, siguió con disparos de media distancia y convirtió su presencia en ocasiones allá por el minuto veinte.

Un saque de esquina al filo de la media hora sirvió para que Tai igualara de forma espectacular. Su centro se quedó corto, y el despeje de la zaga del Sevilla Atlético le volvió a la banda. Y desde allí, tocado por una varita mágica, mandó una rosca imposible a la escuadra contraria de la meta del líder. El delirio en la grada.

Hasta el final lo intentó el Puertollano. Tuvo su oportunidad, en las botas de Addison, pero resolvió felino el meta sevillista, amarrando el punto para su equipo. Insuficiente por cómo se le había puesto el partido, pero quizá excesivo para los méritos de uno y otro sobre el terreno de juego.

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