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El Sevilla corta la racha del Betis en la regata más dantesca en muchos años

Holgada victoria nervionense bajo agua nieve pese a que los béticos partían como favoritos por su triunfo en los dos últimos años y porque pudieron elegir calle.

el 10 ene 2010 / 16:45 h.

Los sevillistas se felicitan empapados tras ganar la regata.

Cincuenta años se cumplían en 2010 desde la primigenia edición de la Regata Sevilla-Betis y pocas veces, casi seguro, se habrá disputado el tradicional duelo de la eterna rivalidad en condiciones tan dantescas como las que se dieron ayer en el río Guadalquivir.

Algunos veteranos de mil batallas, como Salvador Navarro, 'Curro', no rememoraba nada similar desde hace veinte años: “Debió ser en 1988 ó 1989, recuerdo un año en el que llovía tanto que el Betis se fue a la orilla justo antes de empezar para vaciar el barco de agua”.

Claro que, para más inri, la XLIV Regata Sevilla-Betis no sólo tuvo lluvia sino que ésta adquirió por momentos forma de agua nieve, tal era el frío ambiental, e incluso el viento tampoco quiso perderse la cita.

Bajo semejante cóctel de circunstancias meteorológicas adversas debieron competir sevillistas y béticos, resultando vencedores por KO los primeros. Y es que el trigésimo triunfo del barco nervionense –por catorce del bético– fue el fruto de una superioridad incontestable de principio a fin, que puso precisamente fin a la racha del rival, que había ganado las dos últimas ediciones y ello junto al hecho de partir por la orilla de Sevilla le otorgaba el cartel de favorito.

Pero pudo más la maldición –hasta cinco veces ha repetido éxito el Betis a lo largo de los años, pero jamás ha podido enlazar una tercera victoria– y, claro, otros factores más tangibles.

Entre ellos, desde luego, el inmaculado arranque del barco nervionense, integrado por Eduardo Murillo (capitán), Beltrán Hidalgo, Juan García, Pedro Murillo, Jaime Canalejo, Manuel Morón, Luis García y Patricio Rojas, con Chemita Pacheco de timonel; a la altura del Puente de las Delicias ya bogaban con un par de metros de ventaja.Renta que se amplió a un bote bajo el Puente de Triana y a dos llegando al de La Barqueta. Zanjado el asunto.

Y más cuando el barco sevillista enfiló la determinante curva de Chapina con un hueco ya insalvable, robando la calle al oponente y obligándole a sortear la hoguera, esto es, el rastro de agua agitada que deja la primera embarcación a su estela.

Con la lid sentenciada, la dejadez postrera del vencido agrandó la brecha hasta casi 24 segundos: 19’26”12 para los sevillistas –crono muy respetable para haber remado bajo el espanto– y 19’50”02 para los béticos. Visto lo visto, sólo cabe preguntarse: ¿Habría ganado igualmente el Sevilla si hubiera dejado participar a Pedro Rodríguez?. Ya nadie lo sabrá, así es la vida.

Por lo demás, la matinal se solventó con empate a dos: además de la absoluta, el Sevilla se impuso en la juvenil (6’43”16 por 6’48”98 del rival); y el Betis se llevó las regatas de veteranos (por 4”25 de margen y con sentido homenaje del septuagenario José Antonio Sahuquillo a su compañero desaparecido Enrique Castelló) y de mujeres (3’48”35 por 3’53”73 de las sevillistas).

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