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El Sevilla llega a Valladolid obligado a enderezar el rumbo para no descolgarse

De los récords a la pura realidad. En apenas unos días, el Sevilla ha bajado de la nube y, por primera vez en la presente campaña, se encuentra ante la necesidad de ganar. Necesidad porque todo lo que no sea eso supondrá abrir la puerta a los malos vientos y quedar descolgado.

el 15 sep 2009 / 17:44 h.

De los récords a la pura realidad. En apenas unos días, el Sevilla ha bajado de la nube y, por primera vez en la presente campaña, se encuentra ante la necesidad de ganar. Necesidad porque todo lo que no sea eso supondrá abrir la puerta a los malos vientos y quedar descolgado.

En un campeonato donde los aspirantes al título y a los puestos de Liga de Campeones parecen dispuestos a poner más caros que nunca los premios, perder e incluso empatar se convierte en un serio problema. Hasta el propio José María del Nido, presidente de la entidad, así lo ha reconocido públicamente. La derrota del pasado fin de semana en casa ante el Málaga no sólo puso fin a la larga lista de récords que Manolo Jiménez y su equipo han establecido en su gran arranque de temporada; también ha puesto de manifiesto una hecho indiscutible: todo eso no sirve, a día de hoy, para estar entre los cuatro primeros clasificados.

No es que la distancia sea grande, ya que, sin contabilizar los resultados de los encuentros disputados ayer por Valencia, Barcelona y Villarreal, sólo tres puntos separan antes del cierre de esta jornada al equipo de Unai Emery de un Sevilla que comienza a sentir la presión de tener que ganar. Y más después del traspié sufrido ante el Málaga y, el pasado miércoles, ante un Segunda B como la Ponferradina. Si ante los de Antonio Tapia se vio a un equipo fatigado, escaso de ideas y sin la pegada de otros días, en Copa la tónica no sólo no mejoró sino que incluso empeoró. Y Jiménez dio un aviso públicamente: las confianzas matan. Por eso, es hora de dejar a un lado los récords, que ahí quedan pero no dan títulos por ahora; de rendir de forma intermitente, caso de un puñado de futbolistas; y, sobre todo, de hacer ver a todos los rivales directos que a este Sevilla habrá que tenerle por rival directo hasta el final.

En cualquier caso, no sólo se trata de tener buenos propósitos. También hay que tener mimbres, y en estos momentos escasean. El técnico de Arahal sigue sin poder contar con piezas básicas como Kanouté o Diego Capel; tampoco podrá disponer esta tarde de jugadores como Adriano, que se cayó a última hora por unas molestias de la convocatoria, donde sí estará finalmente Luis Fabiano. El delantero llega mermado tras sufrir un esguince acromioclavicular, pero Jiménez le necesita más que nunca y él está dispuesto a forzar la máquina.

La baja de Adriano, unida a la de Capel, obliga a improvisar en la banda izquierda. Armenteros ha entrado en la convocatoria, aunque no sería descartable que el técnico optase por situar a algún futbolista como Jesús Navas o De Mul en esa demarcación a tenor del panorama.

la delantera. También habrá que ver quién acompaña a Luis Fabiano en la delantera. Romaric y Renato son los dos candidatos, quedando el canterano Fernando en el banquillo, salvo sorpresa, dada la importancia de los tres puntos en litigio. Ninguno de los dos principales candidatos a acompañarle ha rendido a buen nivel en los dos últimos encuentros, por lo que habrá que ver quién juega. El choque del próximo jueves contra el Standard de Lieja prácticamente queda en un segundísimo plano, ya que la posibilidad de confeccionar una alineación pensando en él no existe debido al alto número de futbolistas lesionados que hay.

No queda otra que exprimirse para no alejarse peligrosamente del grupo de cabeza. Hay mucha Liga por delante pero puntos como los que habrá esta tarde en juego son los que luego se echan de menos, porque te pueden dar o quitar objetivos a final de temporada. Y no hay que remontarse muy lejos en el tiempo para ver que en el caso del Sevilla esto ha sido un hándicap que se ha pagado realmente caro, y hay que evitarlo.

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