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El Sevilla, obligado a despertar de su siesta en Villarreal

El conjunto nervionense, obligado a despertar en El Madrigal tras tres derrotas consecutivas.

el 04 dic 2010 / 21:20 h.

La siesta es una costumbre muy española. Eso de descansar y dormir unos 20 ó 30 minutos después de comer es un gusto al que no quiere renunciar quien lo ha probado. Es más, tiene una explicación biológica, ya que el descenso de la sangre desde el sistema nervioso al sistema digestivo provoca somnolencia. Eso explica la importación que han hecho muchos chinos, filipinos, indios e incluso africanos de la tradición hispana. Pero en Europa no hay lugar para esa costumbre. En Europa los horarios son distintos, las exigencias, diferentes, y mientras uno se duerme resulta que el otro está tomando una ventaja que, como la siesta sea demasiado larga, luego es difícil recuperar. Este Sevilla, el de esta temporada, debería hacer apología de la siesta, a lo mejor así no resultaría tan perjudicado del excesivo descanso y de la excesiva relajación que está tomando por norma en las últimas jornadas de la Liga.

Empezó con su sueñecito hace un par de jornadas, ante el Mallorca. Cayó 1-2 y el despertar fue bastante duro, porque los rivales comenzaron a distanciarse. Llegó la jornada siguiente y ante el Getafe se echó otra siesta, y de las buenas, de esas que cambian el ritmo del día. De ahí el contundente 1-3 del conjunto de Míchel, que despertó a los de Manzano en plena pesadilla. No contento con abusar de las siestas los fines de semana, ha trasladado la práctica a los días de diario, sin ir más lejos el pasado jueves se echó una larga en París (4-2). De esas de varias horas, sobre todo en la defensa, aunque esa lleva dormida desde el principio de la temporada (22 goles encajados en la Liga en 13 partidos, 1,69 de media por encuentro). Y claro, no todos en la Liga tienen los mismos hábitos.

Se ve que el Villarreal, el rival sevillista de esta tarde, justo después de la siesta (19.00), es más del ritmo europeo. Y tanto. De los últimos 12 partidos de Liga sólo ha perdido uno, ante el Barcelona en el Nou Camp, y ha tomado, gracias a su imparable racha, una importante ventaja con respecto a sus rivales. Es tercero, en solitario, cuenta con 27 puntos y aventaja al Sevilla, octavo, ni más ni menos que en siete puntos.

Evidentemente, el conjunto nervionense tiene que despertar de su letargo, demasiado asiduo y largo últimamente. Un equipo de sus aspiraciones, de su bagaje y exigencia no puede permitirse regalar horas y partidos así como así. Por eso tiene que despertar, o de lo contrario perderá de vista sus objetivos. Tienen que despertar de forma urgente los jugadores, cuyo nivel ha decaído de forma deplorable en los últimos encuentros, sobre todo en defensa, pero también, como desde el inicio de la campaña, en el centro del campo. Elija lo que elija Gregorio Manzano la medular tiende siempre a ausentarse y quedarse, nunca mejor, dicho, dormida ante los rivales.

También tiene que despertar el mismo Manzano, cuyas decisiones en los últimos encuentros han sido controvertidas. Por ejemplo, variar las parejas de futbolistas que mínimamente han funcionado, como la formada por Renato y Romaric.

Y también tiene que despertar la dirección deportiva, porque las piezas que le ofrece a su técnico para confeccionar el once son bastante discretas. Aunque ese es un debate que trasciende el encuentro de esta tarde.

Continuidad. Teniendo en cuenta las bajas con las que Manzano cuenta, sobre todo las de Jesús Navas y Luis Fabiano, pero también las más largas de Drago o Fazio, no podrá realizar demasiados cambios con respecto al equipo del pasado jueves en París. Eso sí, Konko se queda fuera por... ¿indolencia? En el centro del campo puede haber alguna sorpresa, efecto que queda casi descartado para el ataque, donde las dos únicas piezas hábiles son las de Kanouté y Negredo. Para las bandas, Capel y Perotti.

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