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El Sevilla se conforma con jugársela en Nervión

El equipo de Jiménez logra un valioso empate a uno ante el CSKA de Moscú, pero peca de falta de ambición para lograr un mejor resultado aun.

el 24 feb 2010 / 19:35 h.

Romaric, durante el partido.

El Sevilla regresó de Moscú con un buen resultado. Logró un empate ante el CSKA que le coloca como favorito para pasar a los cuartos de final de la Liga de Campeones y que le permite jugársela dentro de tres semanas en el Sánchez Pizjuán, que no es poco. Pero tampoco mucho, viendo cómo se puso el encuentro.

Después de que el obús de Mark González igualara el tanto de Negredo, los de Jiménez prefirieron guardar la ropa para sacarla en Nervión y dilucidar la eliminatoria ante los suyos, y eso que los moscovitas evidenciaron muestras de cansancio, fruto de las alturas de temporadas a las que se encuentran. Pero el Sevilla, con el 1-1, no quiso pecar de arrogante.

Jiménez debió tener en todo momento muy presente su anterior experiencia en los octavos de final de la Liga de Campeones. Hace dos años, el Fenerbahçe, en la ida, desniveló la balanza con un tanto (3-2) en el que cogió a la contra a los nervionenses. El de Arahal tenía clarísimo que eso no podía pasar ayer. De ahí el conformismo en la segunda parte. También tenía claro el técnico que el partido no podía ser de ida y vuelta. Y en eso coincidió con su colega Slutsky. Ambos querían un partido cerrado, de pocos goles, y fue lo que encontraron. Sólo dos chispazos sirvieron para marcar dos goles que dejan la eliminatoria abierta, sin duda, pero en franquicia para los nervionenses.

Por todo ello, los dos equipos saltaron al césped artificial del Luzhnikí con una misma idea. Asumir pocos riesgos y esperar alguna contra o genialidad en ataque. Los primeros minutos fueron contemplativos, de tanteo, de una monotonía sólo rota por los constantes intentos del japonés Honda o por alguna acción individual de los nervionenses. Toda esa equilibrada y armónica rutina entre los conjuntos la rompió el que la tenía que romper. Slutsky lo temía y Navas confirmó sus temores. Había tenido en los primeros minutos un par de duelos con el joven y rápido Shénnikov, y los había perdido. Se estaba creciendo el ruso cuando el de Los Palacios le encaró, le ganó por velocidad ese metrito necesario y se sacó de la chistera un fenomenal pase al que Negredo llegó en franquicia para marcar a placer (25').

TODO SIGUE IGUAL. El Sevilla logró adelantarse sin arriesgar -la contra era de tres sevillistas ante cinco defensores- y al CSKA se le quedó cara de circunstancias. Pero los rusos, como si el resultado no fuera con ellos, seguían a lo suyo. Bien posicionados, bien plantados y sólo buscando la portería rival con sus cuatro hombres más adelantados. No fue difícil contenerlos, sobre todo con la firmeza de la retaguardia nervionense.La segunda mitad fue un punto y seguido. El CSKA prefería no recibir un segundo tanto que arriesgarse a marcar uno. El Sevilla, por su parte, estaba encantado con el desarrollo del partido y esperaba el agotamiento de los locales por falta de rodaje. Salió Perotti para intentar aprovechar ese bajón que los de Jiménez dejaron pasar por conformismo y seguridad.

Inquietaron algo los rusos mediante el prolífico Honda (47'), pero también los sevillistas. Un intercambio de golpes casi acordado en armisticio. Hasta que llegó el ex bético Mark González, que se sacó de la chistera un auténtico trallazo desde unos 30 metros que sorprendió a Palop y empató el encuentro. Sólo así podía empatar el CSKA. El gol, en cualquier caso, ni rompió ni enloqueció un partido de dos contendientes cuerdos en exceso. El Sevilla buscó entonces con ahínco la pelota, pero no para atacar, sino para defender. Posesión para evitar sorpresas del rival y para arriesgarla en contadas acciones ofensivas, aunque la falta de criterio la pusiera en botas locales. Esa falta de ambición pudo pagarla cara si no llega a ser por Palop, quién si no, que salvó un mano a mano ante Necid que podría haber pasado factura. Pero para eso Palop es sevillista, que diría Jiménez. No hubo para más porque ni los moscovitas ni los andaluces quisieron. Prefirieron dejarlo para la vuelta. No es mala opción, sobre todo para los sevillistas.


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