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El Sevilla se estrella contra el comunismo

No se puede achacar la derrota del Sevilla a la relajación. Tuvo actitud, pero se topó con un auténtico ejército de luchadores que dejó hasta su última gota de sudor en la defensa de ‘su’gol. Un ejercicio de colectivismo y unión.

el 24 nov 2009 / 22:53 h.

Mihai Stoica, gerente del modesto Unirea Urziceni, declaró el día antes del partido que el encuentro de su equipo ante el Sevilla era el más importante en Rumanía desde la caída del comunismo, en 1989. Lo cierto es que los 20 años transcurridos desde entonces han dejado aquel régimen para los libros de historia y para la memoria viva de los rumanos, pero aún quedan vestigios en Bucarest, como el impresionante palacio de Ceaucescu, cerca del cual se ha alojado el Sevilla en la capital rumana, o el espíritu de la colectividad utópica, ejemplificado a la perfección en la Unión (Unirea) de Urziceni. Y vaya Unión.

Contra ese muro, tan grueso, duro y resistente como los bloques que protegen el palacio –ahora parlamento– del que fuera temible dictador rumano chocó anoche el Sevilla. El equipo de la pequeña población rumana se defendió como si la vida le fuera en ello, peleó como si el partido fuera el de sus vidas –que puede serlo– y se dejó hasta la última gota de sudor. Esa fue la pequeña lección que se llevó el Sevilla anoche del Ghencea Stadium. La que le dio un equipo menor que se sacrificó al máximo y que se empleó al doscientos por cien. El conjunto rumano es inferior al Sevilla, como el Sevilla puede serlo a algunos grandes de Europa, pero ofreciendo el máximo rendimiento no hay rival imposible, ni pequeño. Todo dependerá de la suerte en el bombo de los octavos. Lyon, Inter, Olympiacos, Oporto y Wolfsburgo ya asoman como posibles rivales por ahora.

La derrota en Bucarest priva al club nervionense de llevarse 800.000 euros más a sus arcas, lo priva del privilegio de saberse invicto en la Liga de Campeones y lo priva del refuerzo moral de seguir con la racha de victorias. Pero a efectos prácticos al Sevilla le sigue valiendo un punto ante el eliminado Rangers para ser primero de grupo. Es más, le basta con que el Unirea no gane en Stuttgart en la última jornada para serlo.

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