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El Sevilla solventa otra 'final' ante el Espanyol

El Sevilla tenía anoche ante sí una cita clave para su devenir en lo que resta de Liga y la sacó adelante no sin sufrimiento, pero con argumentos más que válidos para seguir aspirando a meterse entre los cuatro primeros.

el 15 sep 2009 / 00:15 h.

El Sevilla tenía anoche ante sí una cita clave para su devenir en lo que resta de Liga y la sacó adelante no sin sufrimiento, pero con argumentos más que válidos para seguir aspirando a meterse entre los cuatro primeros. De momento ha dormido en zona UEFA. Si sigue desplegando el arsenal ofensivo que atesora, llegará más alto.

Porque cuando se juntan a jugar y a marcar Kanouté, Luis Fabiano, Diego Capel (otro partido espectacular), Jesús Navas y compañía puede pasar que el rival, a pesar de ser un gran equipo, como es este Espanyol, sucumba. Gracias a su despliegue en ataque, el conjunto de Jiménez encaró el partido con un 0-2 a los diez minutos.

Luego tuvo que sufrir y volver a rematar el encuentro hastas dos veces, porque sigue teniendo problemas defensivos, pero supo sobreponerse en un choque decisivo para sus aspiraciones. Se coloca a tres puntos del Espanyol y ya supera al Racing (juega hoy), y además lo hace con una nueva victoria a domicilio, dejando de lado los fantasmas que han atenazado al equipo nervionense durante toda la Liga.

El partido ofreció pronto las pistas de lo que se iba a presenciar en Montjuïc. A los cuatro minutos Palop ya había salvado dos goles (precisamente ante el Espanyol, como en Glasgow), a los seis el Sevilla ya se había adelantado por medio de Luis Fabiano y a los 10 Kanouté había puesto tierra de por medio. Se convirtió el encuentro en un correcalles gracias a la velocidad del juego. Y en esa faceta el que supo sacar mejor tajada fue el equipo de Manolo Jiménez. Todo con la ayuda de una lela defensa periquita. Clemente sólo acertaba a ver el rebufo de Navas y el canterano Serrán recibió un bautizo helado con Kanouté.

Si a ello unimos las magníficas combinaciones de los nervionenses (primero Poulsen-Kanouté-Luis Fabiano y luego Adriano-Kanouté) obtenemos el baño que le pegaron los de rojo a los blanquiazules. En los minutos sucesivos, siempre por la misma fórmula -la espalda de los laterales y de los centrales-, pudo llegar algún tanto más que cerrara el partido, pero entonces perdonó el Sevilla y erraron los extremos en el último pase.

Así las cosas, el Espanyol debía y tenía que despertar, y lo hizo. De la Peña, retrasando algo su posición, fue zafándose poco a poco del aplastante control en la medular de Poulsen y Maresca y entró en contacto con el balón, y el peligro llegó. Desde la doble ocasión del inicio de Luis García y Riera, Palop se mantenía tranquilo en su portería, sin demasiados apuros.

Fue en el minuto 27 cuando tuvo que aplicarse de nuevo en otro disparo del delantero formado en la cantera del Real Madrid. A la siguiente ocasión tuvo que recoger la pelota de sus propias redes tras un gran pase de De la Peña, una penetración de Zabaleta y el tanto de Luis García. La zaga sevillista no defendió a la misma velocidad de ejecución periquita.

Como era de esperar, el Espanyol se fue en tromba hacia la portería de Palop nada más que el muy silbado Delgado Ferreiro reanudó el encuentro. Pudo obtener el empate el equipo de Valverde, pero ni Moisés ni Luis García estuvieron acertados. Además, su ritmo frenético fue interrumpido de forma brusca por el Sevilla (esta vez sí supo reaccionar y parar el partido) y por la expulsión de Zabaleta (64').

Diez minutos más tarde llegó el tanto de Poulsen, el de la teórica tranquilidad, aunque en unos minutos locos Coro difundió de nuevo el miedo entre los sevillistas hasta que Capel cerró el encuentro y su partidazo con el definitivo 2-4. Ni aún así se fio Jiménez, que a pesar del encuentro del miércoles en Turquía no hizo cambios hasta el minuto 81. Ya daba igual. El Sevilla se vuelve a meter en la pomada.

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