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El Sevilla también tiene su corazonada

El Sevilla está crecido y el sevillismo ilusionado al máximo. Algo se está creando en el Sánchez Pizjuán porque los síntomas son tan buenos como los de hace no tantos años.

el 04 oct 2009 / 22:46 h.

Navas y Perotti celebran el gol del palaciego que abría el marcador.

La corazonada de Madrid 2016 no fue tal. Finalmente la candidatura olímpica española cayó en el último momento ante la brasileña de Río de Janeiro. Precisamente la candidatura carioca fue la triunfadora y por primera vez en la historia los Juegos Olímpicos se celebrarán en Suramérica. Viva su pasión. Ese es el lema escogido por los brasileños para dar a conocer al mundo el gran evento de 2016 en su ciudad. El Sevilla 2009/10 no tiene aún un lema claro, pero ya ha pasado el corte y aspira a todo. Es una candidatura tan válida y buena, quedó demostrado ayer, como cualquier otra.

Quizás sea bueno que el equipo nervionense una los eslóganes de los madrileños y los cariocas. El sevillismo tiene su corazonada. El sevillismo ha vuelto a unirse con el equipo como en las grandes citas de hace un par de temporadas sintiendo que algo bueno se está forjando en las entrañas del Sánchez Pizjuán, y que eso bueno que se está forjando, ya forjado en parte, puede tener también a su gran guía en Manolo Jiménez, que ayer volvió a salir triunfante de una situación complicada durante el partido. El sevillismo tiene su corazonada. El pálpito está latente.

El Sevilla, hasta que se demuestre lo contrario, no podrá competir en las mismas condiciones que el Real Madrid y el Barcelona, los presupuestos de ambos, cuatro veces superior a los que maneja José María del Nido, son la prueba. Pero el Sevilla tiene algo con lo que no cuentan ni merengues ni culés. El Sevilla tiene su pasión, la que transmite en partidos como el de ayer. No tiene el tiralíneas del Barcelona, ni a las megaestrellas del Real Madrid, pero el Sevilla, como Río, tiene su pasión, y la vive. Y por eso es ya un candidato a todo lo que se pueda aspirar.

Las cuentas a veces son más sencillas de lo que parecen. La bofetada sin mano a Florentino es de época. 28 millones, dos, 250, uno. Los galácticos escaldados. Y Negredo en Nervión y Benzema en Madrid.

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