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El Sevilla vuelve a estrellarse y colma el vaso de la paciencia

El Sevilla cae ante el Hércules (2-0) y el periplo de Antonio Álvarez al frente del banquillo ya es historia.

el 26 sep 2010 / 19:11 h.

Dabo intenta robar la pelota a Sendoa.

La quinta derrota de la temporada, primera en Liga, puso fin a la era Antonio Álvarez. De nada sirvió que tan sólo 72 horas atrás el técnico tuviese la posibilidad de situar al Sevilla como líder de Primera División por delante de Barcelona y Real Madrid. Su crédito estaba menoscabado por la previa de la Champions y la pobre imagen que se dio en la Supercopa. Los ocho puntos que suma este Sevilla en Liga quedan lejos de los 12 que tenía la pasada campaña tras las cinco primeras jornadas, de los 11 que acumulaba en la 2008/09 y de los 12 de la 2006/07. Sólo en la nefasta 2007/08 -tuvo que aplazar su segundo partido de Liga frente a Osasuna- arrancó peor: seis en cinco partidos.

Pero el problema, además de los resultados, eran también las sensaciones, malas, que transmite el equipo. Hasta ahora, su papel en el campeonato doméstico tapaba como podía el pésimo inicio de temporada, para olvidar incluso en la Europa League. Sin embargo, ayer el vaso rebosó. La gota que faltaba para colmarlo cayó sobre él y José María del Nido y Monchi, que veían venir la destitución, relevaron a Antonio Álvarez de su cargo al regreso de Alicante. Gregorio Manzano es el elegido. El jueves debutará en tierras alemanas frente al Borussia Dortmund. Sin fútbol, sin ideas y jugando a nada, el Sevilla de Álvarez se había metido en un callejón en el que la luz ya no se veía por ningún lado. Su caída era cuestión de tiempo.

Cuatro partidos consecutivos encajando al menos un gol en cada uno de ellos ponen de manifiesto que el equipo sigue teniendo un serio problema que no se ha corregido. Su nivel defensivo es muy pobre, y esto, lejos de ser un hándicap puntual, es un mal que nació con el primer partido de la temporada, si no antes. No hace falta recordar cuántos goles le hizo el Barcelona en la Supercopa o el Sporting de Braga en los dos duelos de la previa de la Champions. Sangrías como aquéllas no se han vuelto a dar, pero la fragilidad que maniata al conjunto nervionense se perpetúa un partido sí y otro, también.

ERRE QUE ERRE. Ayer, el Hércules se fue al descanso ganando 2-0 tras aprovechar sus dos únicos acercamientos en toda la primera parte: un penalti de Zokora a Tiago que materializa Trezeguet (20') y un balón que el ex jugador de la Juve desvía en boca de gol tras un disparo de Kiko dentro del área, en una contra. Tres ocasiones en toda la tarde y dos goles para el recién ascendido. Demasiada fragilidad como para aspirar a llegar lejos. Para colmo, fue el Sevilla quien tuvo más ocasiones claras para marcar. Pero entre Calatayud, el poste y una increíble falta de puntería cuando olía a gol hicieron que el equipo de Antonio Álvarez quedara a merced del rival. Y claro, éste no perdonó.

CULPABLES. ¿Hasta qué punto el técnico era el culpable? Si fue responsable del título de Copa y de la clasificación para la previa de la Champions, también lo era ahora. Eso sí, no le ha ayudado en nada, por ejemplo, que Jesús Navas se lesionase, que los fichajes -salvo Cáceres- sigan sin marcar diferencias -no puede dejarse a un lado la responsabilidad del club en este capítulo- o que Acosta se quedara ayer solo ante el portero y no fuese capaz de batirle al poco de comenzar el partido. Evidentemente, Álvarez es responsable de alinear a futbolistas como los que alineó ayer -el citado argentino, Romaric...-pero también son los mimbres que hay actualmente. Otra cosa es hacerlos jugar bien, claro. ¿Será posible con Gregorio Manzano?

Diez partidos, tres victorias, dos empates y cinco derrotas han fulminado a Álvarez. Palop y Luis Fabiano defendieron al técnico tras el partido. Del Nido y Monchi callaron y luego le destituyeron de su cargo.

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