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"El sexo es un placer democrático que nadie nos puede quitar"

el 09 mar 2013 / 19:59 h.

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Han pasado 25 años de Mujeres al borde un ataque de nervios, la última comedia “sin impurezas” de Almodóvar. Tras ganar dos Oscar (por el guion de Hable con ella y por Todo sobre mi madre como la mejor película extranjera) y juguetear con el noir en La piel que habito, el director ha vuelto ahora al género con el que triunfó en los años 80. Para ello, ha puesto a sus órdenes a medio cine español (Javier Cámara, Lola Dueñas, Antonio de la Torre, Carlos Areces, Raúl Arévalo...) y los ha metido en un avión que sufre una avería en pleno vuelo. La clase turista no se entera de nada. La tripulación la ha anestesiado. Mientras, en business todos están despiertos y con la líbido por las nubes. Bienvenidos al camarote de los hermanos Marx de Los amantes pasajeros, en cines desde el pasado viernes.

–¿Necesitaba un poco de aire tras La piel que habito?
–Supongo que sí. Empecé a escribir las primeras páginas de Los amantes pasajeros por diversión, sin saber que iba a ser una película. Quería recuperar el tono de lo que hice a principios de los 80. No es un filme tan libre como en aquella época. Yo tampoco soy la misma persona ni el país es el mismo. Pero hay un deseo implícito de homenajear esos años y aquel explosivo estado de ánimo.
–Pero ahora ya no es tan transgresor mostrar la homosexualidad, ¿no
–No. En la película rodé besos pero no los he montado. Me parecía más interesante ver a Javier Cámara saliendo del baño y abrochando la camisa a Antonio de la Torre, diciéndole que llame a su mujer. Algunos bisexuales son así, lo ocultan a pesar de que lo sabe todo el mundo. Como Los amantes pasajeros es una comedia, la sexualidad es una celebración. No tuve prejuicios al mostrar a tres pedazos de locas. En otras películas No quería que se les distinguiera por su gestualidad ni nada. Antonio Banderas en La ley del deseo es un chico al que le gustan otros chicos, y lo veías en sus ojos.
–En televisión ahora hay muchos presentadores homosexuales. ¿Eso contribuye a la normalización?
–Me sorprende que todas las series tengan personajes gais. No estoy seguro de que para ellos eso sea la normalización. Más bien tratan de jugar con el morbo del espectador. Pero sigue habiendo manifestaciones en contra de los matrimonios homosexuales en EEUU, Francia...
–La normalización llegará el día en que no haya esas manifestaciones.
–Claro. ¿Cómo no se va a llamar matrimonio a la unión de dos gais? Yo no me voy a casar. Pertenezco a una generación en que éramos opuestos al matrimonio en general. Pero se trata de que todas las personas tengan los mismos derechos.
–La clase turista de Los amantes pasajeros está anestesiada y no se entera de nada. ¿Así está España?
–No. Están intentando anestesiarnos de la mano de la no información. Pero la realidad se conoce a pesar de que el Gobierno no menciona ni uno de los problemas reales que nos preocupan. La gente es más consciente que nunca de ellos. Y los jóvenes se han unido a esa necesaria conciencia de lucha, jóvenes que no tienen nada que ver con sus hermanos mayores, que nacieron en democracia.
–Si no estamos narcotizados, ¿por qué le llovieron las críticas a Maribel Verdú por recordar a los desahuciados al recoger su Goya?
–No sé cuántos la criticaron, no los conté. Pero cada día salen a la calle a protestar gente de muchos colectivos: médicos, profesores... Lo de Maribel y Candela [Peña] me escandalizó por la clase política. Qué cruel. La gente no es consciente de cómo viven los actores. Si son suficientemente longevos acaban en la indigencia. La labor de desprestigio desde la derecha tiene ya mucho tiempo. A algunos actores les va muy bien con su trabajo, de acuerdo. Y tienen residencia fiscal fuera de España, sí. Pero eso no es ilegal, no se enriquecen del mismo modo que Bárcenas y todos los demás. Que los actores tengan que ser insolidarios y no puedan manifestarse a favor de causas sociales justas es un disparate.
–¿Por qué no fue a los Goya?
–No estaba en España. Tampoco hubiera ido. No teníamos película y me cuesta un trabajo descomunal estar en ceremonias por la iluminación debido a mi fotofobia.
–En septiembre cumplió 63 años.
–No lo diga. Me cuesta admitir esa edad. La posteridad no me preocupa. Me preocupan los próximos cinco años porque pienso hacer más de una película.
–¿Los amantes pasajeros nos transmite que debemos hacer más el amor?
–Sí. El sexo hay que celebrarlo, es uno de los mayores regalos que nos ha hecho nuestra naturaleza. Un placer absolutamente democrático que nadie nos puede quitar. Eso sí, hay que hacerlo con un poquito de cuidado.

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