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El sexo y la crisis

Que épocas de bonanza y crisis se alternan en el capitalismo de siete en siete años, eso ya lo sabíamos. Y es casi un lugar común decir que son las izquierdas quienes mejor redistribuyen la riqueza en épocas de bonanza, y que las derechas son quienes mejor gestionan los recursos en las crisis...

el 15 sep 2009 / 23:59 h.

Que épocas de bonanza y crisis se alternan en el capitalismo de siete en siete años, eso ya lo sabíamos. Y es casi un lugar común decir que son las izquierdas quienes mejor redistribuyen la riqueza en épocas de bonanza, y que las derechas son quienes mejor gestionan los recursos en las crisis; pero, lo que se nos había ocultado hasta ahora es que la gente se vuelve más conservadora en sus comportamientos sexuales en períodos de crisis económica. Y es que, según parece, existe una íntima relación entre las crisis y las prácticas sexuales, o, al menos, esto es lo que asegura el profesor de Sociología de la South Bank University de Londres, Jeffrey Weeks. Y, sin embargo, no es que quiera enmendarle la plana al profesor Weeks, pero yo no estaría tan seguro.

La tesis que defiende el profesor Weeks es que las épocas de auge económico son propicias a la relajación en las costumbres, relajación que, a su vez, permite una mayor permisividad hacia el sexo, algo que no se da en las épocas de crisis. Según él, las crisis generan temores, y la libertad, en cualquier ámbito de que hablemos, es la víctima propiciatoria de tanto miedo. Y seguramente no le falta razón; pero, ¿no será que el profesor Weeks ha subestimado lo escurridiza que es nuestra libertad?

Cualquiera hemos visto cómo en los momentos más críticos, cuando la desesperanza ronda por encima de unos y de otros, el sexo y el amor, o el amor y el sexo, o el sexo a secas, redime o salva, o, por lo menos distrae los corazones de los hombres. Cualquiera hemos visto la sexualidad abrirse paso a tirones cuando la moral bienpensante se daba golpes de pecho y gritaba: "¡Eso no está bien!" "¡Eso no es lo correcto!". "¡Eso no es normal!".

Cualquiera sabe que la libertad no pide nunca permiso, pasa sin llamar, y que, cuando le cierran el paso, embiste con más fuerza. Por eso opino que el sexo, como la vida, como el amor, con su maravillosa diversidad, se abre paso siempre. Luego entonces, mejor no hablar de sexo con énfasis. El sexo fue siempre el mismo desde que el mundo es mundo. Hablemos de palabras, de lo políticamente correcto o lo incorrecto. Porque, para bien o para mal, el sexo y la vida bien poco tienen que ver con las palabras.

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