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El sol deja brillar a la Virgen de la Estrella de Valencina en su visita al Cristo de Torrijos

Un día y una noche de lluvia torrencial hacían presagiar lo peor, pero amaneció el domingo y los cielos se abrieron para recibir a la patrona de Valencina de la Concepción, la Virgen de la Estrella, que por primera vez cruzó la A-8077 para llegar a la hacienda de Torrijos tras su coronación canónica el pasado 19 de junio.

el 10 oct 2010 / 12:01 h.

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Miles de personas arroparon a la Virgen de la Estrella en su camino hasta la Hacienda de Torrijos.

 

La salida se retrasó un poco: "por la incertidumbre del tiempo y por la gran cantidad de ofrendas que le han hecho asociaciones y vecinos", afirmaba el hermano mayor, Justo Benítez, orgulloso no sólo por la gran devoción que un año más se plasmó en las calles -"no tenemos los datos definitivos pero habrá unas 20.000 personas, algo menos que otros años, por el tiempo"-, sino también por la buena nueva recibida el pasado jueves: "la credencial del título de Real que nos ha concedido el Rey, que es hermano mayor honorario".


Más de un centenar de caballistas, doce carretas tiradas por bueyes y hasta 40 por tractores acompañaron a la Patrona en la romería. Un ambiente bullicioso, que ya desde horas antes se concentraba en torno a la hacienda, con puestos de juguetes y gorras camperas y olor a sardinas asadas en una mañana en la que cuando las nubes ocultaban el sol hacía necesario abrigarse.

A las dos menos cuarto la Estrella de Valencina entraba bajo el arco y la cancela que da paso a la hacienda al son de Estrella sublime, qué mejor, interpretada por el Carmen de Salteras como bien sabe hacerlo. Junto a Ella, sin separarse de su manto, agarradas del brazo llegaron, como llevan haciéndolo más de 70 años dos primas hermanas, María Avellano, de 86 años, y Margarita Morgado, de 87. "Siempre venimos detrás de la Virgen y nos da mucha alegría poder hacerlo un año más", explica María, que recuerda que, ahora como antes, "Torrijos siempre ha tenido mucha devoción".

Para entrar en el recinto amurallado la Virgen es sacada en andas, dejando a un lado el pequeño palio cubierto con plástico hasta la altura de la corona que la hermandad le colocó en previsión de posibles lluvias, que no llegaron hasta, como bien sabían en la hermandad, pasadas las cuatro de la tarde. Allí, protegida bajo los arcos, recibió la visita de sus romeros, de Valencina y de los pueblos cercanos.

Allí también coincidieron un año más tres generaciones de una familia, María, de 74 años, su hija Juani, de 35, y los hijos de ésta, María de 13 y Juan José de nueve. "A principios de septiembre empezamos a preparar todo para la romería", cuenta Juani mientras su madre aún se sigue sorprendiendo de cómo ha crecido los últimos años lo que rodea a la fiesta: "antes no había tantos tractores y carretas tiradas por bueyes había tres o cuatro, pero la juventud se ha ido uniendo y cada vez viene más gente".

Y así se ve, sobre todo en los carros motorizados llenos de grupos de gente joven y seguidos, cada uno de ellos, por un grupito, botellín de Cruzcampo en mano y barreño de papas aliñás en el carro, que no para de cantar y jalear.

El regreso, a las ocho, ya de anochecida, y un poco más acelerado de lo habitual para evitar en lo posible que una nueva tormenta aguara la fiesta.

 

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