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El sol y miles de romeros acompañan a la Virgen de Cuatrovitas

Como una de las romerías más importantes de Andalucía -se remonta al siglo XV-, el paseo entre la iglesia de San Martín de Tours y la ermita de Cuatrovitas fue un víaje en el que las distintas generaciones de Bollullos de la Mitación se dan cita con un mismo mensaje: honrar a su Virgen. Y, además, acompañó el buen tiempo.  

el 25 oct 2009 / 16:58 h.

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Los romeros, junto a la Virgen

Con un sombrero de paja que le resguarda del sol y la medalla, como los últimos 70 años, asomando en su pecho, Manuel Fernández retoma el camino a paso ligero hacia la ermita de Cuatrovitas. Ha sido testigo del Ángelus, que cantan los romeros desde tiempo inmemorial a la Virgen de Cuatrovitas en la venta Noguero. "Como siempre", aclara Manuel, cuyos ojos han vivido décadas de romerías, desde que fue monaguillo hasta el año en que, cuando era hermano mayor, tuvo "el privilegio" de asistir a la coronación de la Virgen. Corría el año 1980.

"Y lo más bonito es que la juventud está ahí para coger el relevo", manifiesta. A pocos metros, sirve de ejemplo un joven tocayo de nombre y de apellido -curiosa la coincidencia- con el ex hermano mayor. Con apenas 22 años, no pierde la sana costumbre de los bollulleros: es asomar el otoño y preparar su carreta con los amigos y, el día de la romería, "a madrugar y disfrutar".

Eso sí, a tenor de la jornada dominical, si el otoño llegó sólo fue por el calendario. Los romeros saciaban su sed con lo que le invitaban los que iban en las más de 150 carretas y carros de caballos que partieron a primera hora de la mañana desde la iglesia de San Martín de Tours hacia la ermita de Cuatrovitas, a unos cinco kilómetros. Pero nadie se quejó del calor. "Es el primer año que recuerdo que el sol acompaña a las cuatro romerías", remarca Pepi López, en referencia a las de San Diego (Almensilla), Torrijos (Valencina de la Concepción), Valme (Dos Hermanas) y cómo no, Cuatrovitas. Pepi está a la espera de que llegue su carreta, "la 70, la del Consulado", a la altura de La Juliana, junto a Valle Morillo y Manuela Fernández, que se pegó un madrugón mayor del esperado. "Como mi marido no cambió la hora me he levantado a las cinco", dice. Seguro que no fue la única.

Un niño que apenas alcanza los diez años y vestido de romero se cuelga el tamboril y coge una flauta y se anima con una sevillana que, de golpe, siguen cuatro parejas, todas ellas mujeres jóvenes, a escasos metros de la Virgen. A su lado, hay alegría en forma de sevillanas y salves. "Un pueblo te está esperando a las claritas del día para salir de romería", cantan muchos con la mirada puesta en la imagen.

Junto a la patrona del verdeo del Aljarafe hay devoción y, dentro de las carretas, mucha guasa. Enrique López se hace el preocupado por la decisión tomada por las 10 parejas que participan en la carreta: colocar un pozo encabezando su transporte. "Seguro que nos denuncia la Confederación del Guadalquivir por instalarlo sin permiso", comenta entre risas. Acto seguido, un traguito y otra sevillana.

Junto a las carretas pasan numerosos caballistas, que se abastecen de la solidaridad de los romeros. Como Ignacio Pereyra y José Ortega, de la capital, que no paran de repetir que "la gente de este pueblo es genial". En especial hacen referencia a su acompañante, Manuel Domínguez, dueño del bar La Paloma de Bollullos y que les preparó un buen refrigerio para afrontar el día: una copa de aguardiente, un trozo de pan, aceite y jamón.

Todos están exultantes en la romería y, en especial, los de La Estrella, que se hicieron por tercer año consecutivo con el premio a la mejor carreta. Según explicaron los integrantes de esta carreta, las personas que han hecho las flores de papel picado han invertido unas ocho horas diarias durante un mes. Una decoración que regresó a Bollullos, junto a miles de romeros, cuando ya se hizo noche cerrada.

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