Cultura

El sueño de Amenábar, a punto

el 06 oct 2009 / 20:20 h.

El director, en Madrid, junto al equipo de actores.
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La Biblioteca Nacional fue ayer el escenario elegido por Amenábar, en un claro tributo al mítico edificio de la antigua Alejandría, para presentar Ágora. Lo hizo arropado por el trío protagonista: Rachel Weisz, Max Minghella y Óscar Isaac.

Y a dos días de que la película llegue a 470 salas comerciales españolas, el cineasta confesó: "Nunca me pongo nervioso antes del estreno, es el trabajo de cuatro años y ya está todo rematado, ya no se puede modificar nada, pero la verdad es que esta noche no he pegado ojo".

Ágora, que llega a los cines con quince minutos menos que la versión estrenada en el pasado Festival de Cannes, es el viaje personal del creador de Tesis y Mar adentro a la Alejandría del siglo IV después de Cristo, un filme épico sobre la vida de la filósofa Hipatia, a la que encarna la actriz Rachel Weisz, ganadora de un Óscar por El jardinero fiel.

Con un presupuesto de 50 millones de euros, Alejandro Amenábar explicó ayer que tenía muy claro que el rodaje tenía que ser en inglés, "el latín del siglo XX, como decía Umberto Eco", porque si "hubiéramos apostado como Mel Gibson con La pasión, que la hizo en arameo, nosotros tendríamos que haberla rodado en griego clásico, latín y copto, y eso habría provocado mucho estrés entre los actores", bromeó.

Para empaparse del personaje, Amenábar estuvo tres años investigando y viajó en varias ocasiones a la Alejandría moderna, en donde del período romano, que es el que le interesaba, "sólo queda la columna de Pompeyo, el Serapeum y se sabe dónde estaba el mítico Faro", pero eso permitió al cineasta "envolverse de la realidad de la ciudad".

Rodada en Malta, Ágora es la "historia de una mujer que vivió a finales del siglo IV, cuyos amigos eran cristianos y un grupo de fanáticos religiosos acabó con ella por negarse a ser bautizada".

Amenábar, que explicó que procede de una "educación religiosa", que ha "pasado por el agnosticismo" y que ahora es "totalmente ateo", asegura que con esta película quiere "criticar a aquellas personas que no escuchan y que defienden sus ideas, creyendo que son las únicas válidas, a golpe de palo. Eso pasaba en el siglo IV y sigue pasando actualmente".

Incluso ha cambiado el final trágico que padeció Hipatia, "que fue mucho más sangriento que el de la película", porque ha preferido que "muriera lapidada para denunciar que actualmente algunas mujeres siguen muriendo así".

Hipatia es Rachel Weisz. La actriz británica ha explicado que prefirió no leer mucho del personaje y ceñirse al guión, porque "para una actriz es muy difícil encarnar a un mito y hacerlo a la vez real a los ojos del público".

Tras España, Ágora se estrenará a principios de enero en Francia y Alemania, y el productor Fernando Bovaria adelantó que están muy avanzadas las negociaciones para tener comprador en Estados Unidos.

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