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El sueño de un coche de choque

Una empresa palaciega aspira a competir en todas las ferias del mundo con un modelo innovador.

el 06 may 2011 / 19:39 h.

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Dos operarios con uno de los vehículos que está actualmente en diseño.

La empresa palaciega ICM (Ingeniería, Construcciones y Mecanizados SL) se dedica a materializar proyectos de ingeniería que luego se aplican en su mismo pueblo, como las papeleras soterradas, o en los lugares más remotos del mundo, como la prensa de residuos nucleares en la que la mayoría de sus 40 trabajadores tienen ahora puestos sus cinco sentidos. Sin embargo, en un rincón de la inmensa nave de la que esta empresa familiar dispone en el polígono industrial El Muro se ve, medio desmontado y cambiando de color cada cierto tiempo, un coche de choque de feria. No es cualquier atracción de feria, sino un ambicioso proyecto que pretende competir con el fabricante italiano que mantiene a día de hoy el monopolio en este sector. La intención del dueño de ICM, Nicolás Tapia, es presentar su coche de choque en la próxima feria de Orlando (EEUU), en noviembre.

ICM ya se dedicaba a la fabricación de planchas metálicas que sirven de suelo a las pistas de estas populares atracciones de ferias por las que resbalan estos coches topando a diestro y siniestro. La implicación de ICM con los feriantes españoles ha llegado hasta el punto de que su dueño, Nicolás Tapia, sin titulación universitaria pero con cerebro de ingeniero privilegiado, diseñó un modelo de pista (con planchas para el firme, columnas y techos lumínicos, etc.) que se acopla perfectamente a un camión de manera que éste, al llegar a cualquier calle del infierno, se despliega eléctricamente para convertirse en la propia atracción. "Antes hacía falta mucha fuerza bruta", explica un encargado, "pero ahora sólo hace falta un hombre que pulsa un botón para que el camión suelte su cabeza y se transforme".

Tapia descubrió hace poco más de un año que el principal proveedor del fabricante mundial de estos coches de choques, italiano, estaba en Zaragoza. Entonces le propuso al proveedor maño su intención de crear otro modelo de coche que sea competitivo con el italiano. Lo estrenó, solamente a modo de prueba, en una pista de la Feria de Sevilla de 2010. A las 24 horas, su competidor italiano estaba en Sevilla, incrédulo e incómodo al peligrar su monopolio.

Sin embargo, el coche no está terminado aún. Necesita aligerar peso, ajustar piezas, además del motor, y abundar en su seguridad. Y, sobre todo, contar con el apoyo de la Junta de Andalucía, a cuya agencia Idea se ha presentado el proyecto de investigación para solicitar algún tipo de subvención. "Cada coche puede salirnos por algo más de 6.000 euros antes de iniciar una cadena de montaje", advierten en la empresa, esperanzados, por otro lado, en que si el proyecto sale finalmente, ICM necesitará contar con una amplia plantilla de empleados dedicados exclusivamente a lo que ya se conoce como Proyecto Coche.

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