Cofradías

El sueño se hace realidad en San Lorenzo

Rosa reza desde niña por  acompañar al Gran Poder en su paseo por la Madrugá sevillana.

el 31 mar 2010 / 21:49 h.

Rosa vivirá esta noche como una Madrugá histórica en su vida.

Muchos cofrades llorarán esta noche, muchísimos recordarán a un ser querido. Todos rezarán para dar gracias por alguna dicha por concedida, pero Rosa Oriol lo hará todo a la vez. Y no será la primera, a pesar que se estrena como nazarena en el Gran Poder. Porque Rosa lleva soñando desde niña con este día, orando por conseguir salir de San Lorenzo con la túnica de cola negra y el cinturón de esparto.

De blanco y azul se lleva vistiendo desde el año 91, que salió por primera vez en la otra hermandad a la que pertenece, la Hiniesta, pero la estación de penitencia de esta noche es especial para ella: "Mi padre siempre salía en el Gran Poder y desde muy pequeño apuntó también a mi hermano para que lo acompañara. Yo no entendía por qué no podía ir con ellos y cuando me lo explicaban sólo me quedaba rezar".

En la Hiniesta, donde participaba en el grupo joven, conoció al que hoy es su marido y con el que comparte el amor por la Semana Santa: Eugenio es hermano además de la Resurrección, el Silencio y la Macarena, hermandad en la que no saldrá este año para disfrutar de la vivencia de su mujer. "Yo le dije que no dejara de salir por mí, pero él insiste en que quiere acompañarme y vivirlo conmigo".

El matrimonio tiene dos niñas, Rosita, de cinco años, y María Eugenia, de uno, que siguen los pasos de sus padres. La pequeña se vistió de nazarena con dos meses y la mayor ya espera poder ir con su madre acompañado al Señor en la Madrugá. Un círculo que se cierra. Ahora recuerda cada momento vivido con su padre, que falleció hace 10 años, y cada paso antes de entrar en la iglesia le trae una imagen del pasado: "Cuando lo acompañaba a sacar la papeleta de sitio, cuando se vestía, porque yo llevaré su túnica, y el comentario de cada año a la vuelta ‘el próximo año no podré salir', decía, pero siempre repetía". Hoy jueves no alterará su rutina de otros Jueves Santo para que sus hijas disfruten: "Tenemos sillas en la Campana y veremos Los Negritos y Los Caballos. Luego me iré a casa a vestirme. Seguramente me emocionaré, pero será todo muy bonito". Este año no ha tenido que ir el Domingo de Ramos vestida de blanco y azul a ver al Gran Poder. Esta noche acompaña a María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso dando gracias por la dicha concedida y mirando al cielo para ver a su padre junto a ella.

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