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El Supremo absuelve de abusos sexuales a un chamán que curaba con tocamientos

El Alto Tribunal da la razón a la Audiencia de Sevilla y argumenta que "no existió agresión, ni intimidación" y que se trataba de "mujeres adultas capaces de decidir".

el 04 abr 2013 / 14:29 h.

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El Tribunal Supremo ha absuelto a un chamán acusado de abusar  sexualmente de cinco mujeres durante terapias de carácter gratuito  porque éstas consintieron los besos y tocamientos sobre su cuerpo,  sin que haya quedado acreditada una "situación de dominio" ni una  "privación de la razón, el sentido o la capacidad de decisión" de las  pacientes. La Sala de lo Penal ha desestimado el recurso presentado por la  Fiscalía contra la sentencia dictada en junio del pasado año por la  Audiencia Provincial de Sevilla que absolvía a Carlos C. S. de cinco  delitos de abuso sexual. El Ministerio Público pedía una condena de  once años de cárcel y el pago de una indemnización de 7.500 euros. El alto tribunal entiende que el tribunal argumentó  "convincentemente" que no existió agresión, intimidación ni privación  de sentido o autodeterminación en las mujeres. Se trataba de mujeres  adultas con capacidad de decidir y que si hubieran protestado, la  actividad del chamán hubiera cesado al instante. La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Joaquín  Giménez, recoge que las cinco mujeres llegaron en una "reelaboración"  posterior a los hechos, a estimar la realidad de los abusos, después  de haberse comunicado entre ellas y con terceras personas que  hicieron recapacitar a alguna sobre el alcance de lo sucedido. "Si la sugestión o el poder de convicción del procesado condicionó  comportamientos o embaucó voluntades con promesas de que las terapias  o pseudoterapias que aplicaba iban a liberar tensiones y obtener  bienestar físico y mentar, no llegó al extremo de anular o disminuir  severamente la conciencia de lo que sucedía impidiendo adoptar otras  conductas que la mera pasividad y que solo podía ser interpretada por  el autor como asentimiento", señala la resolución. El Supremo avala que la Audiencia tuvo "una duda razonable" sobre  la falta de voluntad de las mujeres que acudieron a las consultas  gratuitas del chamán que ejercía en Sevilla. Recuerda que atendía a  30 personas diarias en sesiones de mañana y de tarde a lo largo de  fines de semana y que solo cinco clientas lo denunciaron, no llegando  ninguna a casación. La Audiencia declaró probado que Carlos C., de origen peruano y  que ejercía como chamán, llegó a Sevilla en los meses de julio y  septiembre de 2010 para dar unas conferencias y ejercer una serie de  terapias en la localidad de Mairena del Aljarafe. Sus tratamientos consistían en abrazos, besos y tocamientos en el  cuerpo de las mujeres, normalmente con ropa interior, sentándose a  horcajadas sobre ellas y tocarles la espalda, las piernas, el cuello  o los genitales. Algunas de ellas, regresaron a la consulta  acompañadas de amigas o parejas, que se quedaron aguardándolas en  otra habitación. Según el chamán, se trataba de tratamientos dirigidos a "aliviar  tensiones y desbloquear determinados puntos energéticos". A una mujer  le dijo que "su novio no era hombre para ella, que no le hacía sentir  mujer y que estaba por conveniencia y por la familia".   También acudió a su terapia una masajista profesional, a la que  "introdujo la mano por debajo del pantalón, llegando a tocarle en la  ingle", lo que provocó que la mujer le preguntara: "*usted me ha  tocado?", a lo que el imputado respondió que "tenía un tapón en su  sexualidad que debía liberar".

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