Local

El Supremo indemniza con 12.000 euros a una cirujana plástica desplazada de su clínica durante su maternidad

el 14 jun 2011 / 15:27 h.

TAGS:

El Tribunal Supremo ha resuelto conceder una indemnización de  12.000 euros a una cirujana plástica de Sevilla que fue desplazada de  su puesto de trabajo durante su baja por maternidad. Por ello, la  indeminización deberá abonarla el propietario de la clínica, que la  sustituyó por otro profesional.

El litigio tiene su origen en la resolución del contrato de  arrendamiento de servicios que ligaba a las partes por parte del  propietario, aprovechando el momento en el que la doctora se  encontraba de baja por maternidad, y en el hecho añadido de que  siguió usando su nombre -Pilar Prada-, sin su consentimiento, en la  placa de la clínica como reclamo publicitario.

La sentencia, de la que ha sido ponente el presidente de la Sala  de lo Civil del alto tribunal, Juan Antonio Xiol, revoca la  resolución denegatoria de las indemnizaciones dictada en octubre de  2007 por la Audiencia Provincial de Sevilla y declara que el  principio de no discriminación  por razón de sexo tiene su razón de  ser en la voluntad de terminar con la histórica situación  inferioridad de la mujer en la vida social y juridica.

Así, habrá lesión del artículo 14 de la Constitución cuando se  acredite que el factor prohibido -en este caso, el sexo-,  representó el fundamento de una minusvaloración o de un perjuicio  laboral, no teniendo valor legitimador en estos casos la concurrencia  de otros motivos que hubieran podido justificar la medida al margen  del resultado discriminatorio.

La proyección de esta doctrina al caso concreto lleva al Tribunal  Supremo a considerar que la doctora fue discriminada por razón de  sexo pues, tras su embarazo y baja por maternidad, sufrió una  modificación de sus condiciones de trabajo dado que, siendo la única  especialista MIR en cirugía estética y reparadora en el momento de su  baja, cuando se reincorporó había otro médico especialista contratado  para realizar sus mismas operaciones, sin que el dueño de la clínica  acreditara que ésta diera suficiente trabajo para ambos, o que el  contrato suscrito con la demandante permitiera la contratación de  otros médicos.

No obstante, el alto tribunal rechaza indemnizar a la cirujana por  el supuesto uso indebido de su nombre por la clínica, pues considera  que no hubo intromisión ilegítima en sus derechos fundamentales al  honor.

  • 1