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El sur de Birmania se enfrenta a la amenaza de la hambruna

La crisis alimentaria sacude ya el sur de Birmana, la zona arrasada hace más de tres semanas por el ciclón Nargis, y previsiblemente se extenderá al resto del país.

el 15 sep 2009 / 05:21 h.

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La crisis alimentaria sacude ya el sur de Birmana, la zona arrasada hace más de tres semanas por el ciclón Nargis, y previsiblemente se extenderá al resto del país. Según la representación de Acción Contra el Hambre en la región, la población sobrevive bajo la amenaza de la desnutrición y la hambruna a menos que reciba comida de forma urgente.

Tres semanas después de que el ciclón arrasara el delta del río Irrawaddy, el difícil acceso, la enorme destrucción, la lentitud en la respuesta a la emergencia de la Junta Militar y el bloqueo de la ayuda exterior, llevaron a que pueblos enteros aún no hayan recibido alimentos. "La situación es grave, necesitan comida ya, en algunos casos puede ser cosa de horas", señaló Franck Vanetelle, especialista en seguridad alimentaria de la ONG.

Vanetelle recordó cómo incluso en los primeros días después del paso de Nargis, cuando pudieron viajar sin problemas a la población de Bogalay, donde el 90% de las casas fueron destruidas por el ciclón, las raciones de arroz ya habían quedado reducidas a la mitad. "Los pescadores perdieron sus barcas y redes, los campesinos sus sembrados, semillas y animales, no hay alimento ni tienen forma de obtenerlo", explicó Vanetelle.

Ahora los más vulnerables son los niños, los únicos que logran comer algo de arroz de las raciones de sus padres, y que en dos meses pueden empezar a morir si no fortalecen sus defensas frente a las enfermedades con las proteínas y vitaminas que no hallan en el cereal de pésima calidad que consumen, el que les ha quedado de las cosechas destruidas.

"El primer paso es la crisis alimentaria, en la que ya estamos, luego viene la nutricional, si no se pone remedio inmediato, y la tercera fase es la hambruna en toda regla", comentó el técnico. Con dos millones y medio de damnificados, según datos de Naciones Unidas, una crisis nutricional podría elevar el saldo mortal de la catástrofe muy por encima de los casi 78.000 fallecidos que admite el Gobierno birmano.

Referéndum. Mientras tanto la Junta Militar birmana, que se comprometió con Naciones Unidas a desbloquear la entrada de la ayuda humanitaria internacional, celebró ayer el referéndum constitucional en Rangún y la región del sur arrasada por el ciclón, que tuvo que ser aplazado por la tragedia.

La Junta Militar insiste en la urgencia del plebiscito porque les garantizará la amnistía y cimentará el dominio militar del país que rigen desde hace 46 años. La televisión estatal mostró imágenes de damnificados, ingresados en centros estatales de acogida, recibiendo de manos de funcionarios las papeletas para votar en el referéndum.

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