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«El sur de Sevilla es de izquierdas por el campo de Los Merinales»

Abogado y militante del PP, ha sido el encargado de seguir el rastro a los desaparecidos de la Guerra Civil en Dos Hermanas. A su juicio, la memoria histórica es interesante si se estudia con «rigor».

el 16 sep 2009 / 02:20 h.

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-¿Se ha sorprendido del interés que ha despertado su trabajo?

-Creo que esa atención obedece primero a la novedad del trabajo, y segundo porque quizás la gente cree que estamos levantando o reabriendo fosas comunes, y la verdad es que de eso no hay nada. Además, yo estoy seguro de que el Ayuntamiento no tiene interés en remover el tema.

-¿Qué quiere decir?

-Pues que la posibilidad de abrir las fosas comunes es más complicado de lo que parece: hay que localizarlas, ver si el terreno es público o privado, la exhumación tiene un coste...

-¿El estudio en sí de qué trata?

-Teníamos una lista oficiosa de nazarenos que habían desaparecido durante la guerra, 132, más otros cinco que yo encuentro haciendo el trabajo, más otros 272 que no nacieron en Dos Hermanas, que el propio régimen franquista reconoce. Luego hay otro dato de la Delegación de Orden Público de Sevilla que enumera datos de fusilados. En un informe recoge que en Dos Hermanas hubo 21 fusilados, siete detenidos, 35 huidos y tres destinados a batallones de trabajo. Hay un baile de cifras que se debe aclarar. Legalmente es como si estuvieran en el limbo y hemos conseguido inscribir a 51 en el registro.

-¿Qué formas hay de inscribir a los desaparecidos?

-Existen dos: el expediente de defunción fuera de plazo y la declaración de fallecimiento. Si lo que ha desaparecido es el cadáver se usa el primero. En caso de que desaparezca la persona viva y se presuma que ya ha muerto se usa la segunda. La declaración de fallecimiento es la más recomendable para estos casos.

-¿Es lo que usted recomendaría a los familiares?

-Sí, aunque creo que para estos casos específicos de la guerra debería haber un procedimiento más sencillo, que no sea un proceso judicial costoso. Ese procedimiento especial en España no existe.

-¿Cuándo descubre que su estudio es histórico y no jurídico?

-En el momento en el que en el Registro Civil me dicen que los papeles que estoy mirando no los ha visto nadie nunca, es una parte de la Historia que no se ha investigado. Ha sido muy ilustrativo y me he dado cuenta que por el bando republicano no hubo ningún represaliado en Dos Hermanas.

-En lo personal ¿ha llegado a algunas conclusiones?

-Creo que estamos viviendo hoy día las consecuencias de aquellos tiempos. Viendo el plano político de las elecciones ves que el sur de Sevilla es de izquierdas, y eso en parte es porque el campo de concentración de Los Merinales estaba cerca, había presos políticos y muchos familiares se vinieron a vivir a Dos Hermanas y Bellavista. En la posguerra había en el municipio una célula comunista implacable, y parece que la ideología se hereda por una especie de deuda de la gente, está en el inconsciente colectivo.

-El PP votó en contra de la Ley de Memoria Histórica. ¿Cómo lleva haberse basado en esa norma para su trabajo?

-Mis ideas son de centro derecha, pero no tengo ningún problema en reconocer las cosas. El PP votó en contra por el uso torticero que se hace de la ley. La ley en sí tiene cosas interesantes, como el reconocimiento a la memoria personal, aunque pienso que es innecesaria, porque las cosas se tienen que hacer con discreción y profesionalidad. Lo que yo he hecho es riguroso y objetivo.

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