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El tabaco también es malo para la vista

El XLVII Congreso de la Asociación Andaluza de Oftalmología anima a dejar de fumar para prevenir varias enfermedades oculares.

el 31 ene 2015 / 11:00 h.

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Imagen (252) copiaweb Momento del simposio. Foto: El Correo A estas alturas pocas personas quedan que desconozcan que el tabaco está relacionado con las peores enfermedades respiratorias. También con la fuerza física y, como recuerdan las cajetillas, incluso con la fertilidad de las mujeres o la potencia sexual de los varones. Más desconocido es que el tabaco sienta mal también a la vista. Fumar, y cuanto más se fume peor, puede provocar dolencias en los ojos que incluso pueden llegar a la ceguera. Así lo explica el presidente de la Sociedad Andaluza de Oftalmología, Ignacio Vinuesa. La sociedad celebró el pasado fin de semana su XLVII Congreso anual en Sevilla. Vinuesa explica que el  efecto más perverso del tabaco, sobre todo si se combina con la bebida, es la enfermedad de la neuritis óptica, que afecta a "grandes bebedores y fumadores", debido a que el tabaco y el alcohol son "muy tóxicos" para el nervio óptico. Hay tratamiento, pero esto implica dejar hábitos de vida tan difíciles de abandonar como el fumar y el beber de forma habitual. Y aunque es una enfermedad con efectos muy graves y con la dificultad añadida al tratamiento de romper con los malos hábitos, al menos la neuritis óptica está en retroceso en Andalucía porque cada vez se fuma menos, explica el director de la Sociedad Andaluza de Oftalmología. Asimismo, en el marco del XLVII Congreso, la responsable de la Unidad de Neurooftalmología del hospital Carlos Haya de Málaga, Manuela España, expuso que la prevención de las enfermedades oftalmológicas pasa por "llevar una vida sana, protegerse del sol y sobre todo, no fumar: está más que demostrado que el tabaquismo es un factor de riesgo", incidió. Pero la doctora puso el acento en la degeneración macular asociada a la edad en sus formas más agresivas, que, en opinión de Vinuesa, tiene una relación menos directa con el consumo de tabaco que la neuritis óptica. Sin embargo, la degeneración macular asociada al a edad es la enfermedad de los ojos que más afecta a los andaluces, junto con la ceguera provocada por la diabetes, el glaucoma o las cataratas: "Son enfermedades, estas sí, que cada vez tienen más afectados porque los andaluces viven cada vez más y están ligadas a la vejez", explicó el director de la asociación de oftalmólogos y del congreso de Sevilla. Por el contrario, el uso de móviles y pantallas de nueva tecnología solo le preocupa "en cuanto producen picor y dolores de cabeza, pero no tiene nada que ver con los problemas en la visión que provoca la edad", enfatizó. La degeneración macular senil consiste en la pérdida de la visión central –no de la periférica– y hasta hace relativamente poco no se podía hacer nada por los pacientes. Hoy se pueden inyectar directamente en el ojo nuevos medicamentos (de los que se habló en el congreso) que controlan esa degeneración de la mácula, o zona en la que se concentra la visión. En cuanto a la diabetes, uno de sus posibles efectos es la pérdida de la visión y para el doctor Vinuesa en Andalucía hay "muchos diabéticos". Al menos, explica, cuentan con la ventaja de la dieta mediterránea ("cada vez se valora más la nutrición en las enfermedades oculares", explicó) y de la costumbre de consumir de forma habitual aceite de oliva y pescado azul. En contra juegan factores socioculturales como el poco caso que hacen los pacientes a los médicos, se queja, así como las dificultades para que cierta población controle su consumo de azúcar. Entre los retos sanitarios andaluces no está la falta de especialistas: hay un número equiparable al de cualquier país desarrollado de oftalmólogos pasando consulta. Sin embargo, los especialistas más jóvenes sufren la precariedad de contratos con salarios de mileuristas –recordemos que son doctores especialistas–, y contratos por días u horas, pese a su excelente formación. Esto hace, explica el responsable de la Asociación Andaluza de Oftalmología, que muchos médicos muy bien preparados estén trabajando por mejores condiciones en el extranjero. Con los recortes en investigación, explica, la búsqueda de tratamientos en Andalucía también se ha frenado. Pide por ello un "mejor trato del Servicio Andaluz de Salud (SAS) a los médicos en general y a los oftalmólogos en particular. Es la deontología y profesionalidad la que sostiene el sistema sanitario. La gestión no te da una palmada en la espalda por un buen trabajo: te lo triplica", lamenta de modo enfático. También reclama un mayor esfuerzo público para la formación de los oftalmólogos, "de la que se benefician los pacientes", ya que los congresos y jornadas son ahora sostenidos por las marcas comerciales.

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